Atletismo

“Mafe” Montoya, “con un futuro iluminado, llegará a ser Campeona del Mundo”

Si algo distingue a María Fernanda Montoya, es la fortaleza de su carácter, delgada, de piernas largas a pesar de sus 1.67 metros de estatura y sus 54 kilos de peso. Y ese temperamento y esas ambiciones de llegar tan lejos, la impulsaron desde muy pequeña a ser la mejor entre sus compañeritas de barrio que apostaban a las carreras, en las polvorientas calles de Sevilla, la norteña ciudad cafetera del Valle del Cauca, convertida en semillero de las mejores fondistas del país.

 Y esa determinación, fue la que le impulsó hace tres años a visitar la pista escuela del profesor Julio César Abadía, el inolvidable formador de atletas vallecaucanos y quien tuvo en Bertha Sánchez su alumna más reconocida nacional e internacionalmente. 

El profesor Abadía descubrió de inmediato el talento y la tenacidad de María Fernanda, nacida en Medellín el 3 de noviembre de 1998 pero radicada desde muy pequeña en Sevilla. Comenzó haciendo pruebas de fondo hasta que su mentor le vio en su andar, las condiciones de una gran marchista. Vino una seguidilla de triunfos nacionales e internacionales en su categoría y las ilusiones fueron creciendo. 

En una fría mañana de mayo de 2014, cuando el equipo de niñas de Sevilla participaba en Cali en La Carrera de la Mujer, fallecía en Buga, víctima de una insuficiencia cardiaca, el profe Abadía.  

La noticia fue impactante. María Fernanda sintió como si fuera su propio padre, la muerte del maestro que unos días antes, en su lecho de enfermo, le había comentado un sueño: “Que tenía un futuro iluminado y que llegaría a ser Campeona del Mundo”. 

Bertha Sánchez tomó el testimonio y se dedicó desde entonces a preparar el sueño de María Fernanda, el último legado del profe Abadía:  

“En estas edades tan impredecibles no se puede garantizar una medalla. Son niños y cualquier cosa puede pasar. Pero de lo que estamos seguros es que María Fernanda será protagonista de la prueba de Marcha. Sus tiempos están a la altura de las mejores, tiene 23 minutos 31 segundos, y está en las posibilidades de llegar al podio. Pero no hay que presionarla, que haga lo que sabe saber y disfrute la carrera y con la Ayuda de Dios y del profesor Abadía desde el Cielo, que le brinde esa alegría que se merece”.

 

(Prensa Mundial Atletismo Menores Cali)

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