Bellos y Bellas

Jugadores de la Liga Argos, más allá del Futsal

Los jugadores de la Liga Argos no solo se dedican al futsal, la mayoría de ellos tienen actividades paralelas a la de patear un balón. Algunos zapateros, otros comerciantes e incluso médicos. Todos ellos ven en este deporte una pasión que les exige disciplina, no solo dentro de una cancha, sino fuera de ella.

El jugador Richard Arango de Águilas Doradas es licenciado en educación física. Además, trabaja con muchachos de colegio y les enseña una actividad lúdica como el deporte.

Elkin Gil de Cóndor, es mensajero de una empresa de envíos. Con su moto es igual de rápido que en el futsal. Combina sus dos actividades a la perfección, de tal modo que sus jefes le permiten cumplir las dos tareas.

Jeferson Blanco – Cúcuta Niza. Trabaja como comerciante independiente intercambiando bolívares, en la capital fronteriza. Desde hace cinco años, se dio cuenta que esta actividad era un negocio que le generaba ingresos económicos importantes y a sus 33 años conoce ampliamente sobre el tema de transferencias y cambios monetarios.

Jhon Fredy Varón – Deportivo Campaz. Con su esposa decidieron trabajar independientes. Es conductor de transporte empresarial prestándole servicio a los ejecutivos que lo requieran, para trasportarlos del aeropuerto a los hoteles. Este trabajo le consume todo el día. Si se cruza con algún entrenamiento, solicita el permiso con el técnico o le consigue otro conductor al cliente.

Edwin Gamma – Deportivo D’Martin. Además de entrenar con Deportivo D’Martin, este alero traslada su talento a dirigir a dos equipos de fútbol. Los días viernes, sábados y domingos es docente de la escuela de formación Atlético de Madrid y CFC Fútbol. Es el encargado de un equipo femenino de jóvenes y un equipo masculino de adultos, incluso mayores que él.

David Chaquea – Deportivo Lyon. La Universidad del Valle es su segunda casa. Durante el día, se pone la camiseta de docente. Diseñador industrial de profesión, ahora lidera dos asignaturas para futuros colegas suyos. Enseña Informática 3 y allí (U.V.) también desarrolla software tridimensional y proyectos de diseño, en el que busca mejorar las condiciones de distintas poblaciones.

Yamel Guzmán, es lateral y uno de los jugadores destacados en el debut de Estudiantes, pero su vida no gira en torno al fútbol sala, tampoco al deporte. Sus horas laborales están detrás de un computador y un teléfono. Es asesor de una reconocida empresa de telefonía movil. Con este trabajo vive, pero con el futsal cree.

Richar Gutiérrez – Gremio Samario. El pívot es economista. Vallenato de nacimiento, pero de padres samarios, vivó en la capital del Cesar hasta que se graduó de economista y tuvo la fortuna de trabajar en la empresa del dueño de su primer equipo de fútbol sala, el Decodrywall FC. En este momento no labora, pero en vacaciones cuando va a su ciudad natal, le ayuda a llevar cuentas.

Diego Matamoros – Lanús Colombia. El conjunto granate se destaca por contar con jugadores que en su mayoría son estudiantes de diversos planteles educativos de educación superior de Bogotá. Algunos, como es el caso del arquero Diego Matamoros, ya han finalizado sus estudios y sobresalen por continuar profundizando en su campo. Matamoros es abogado y recientemente finalizó en México un máster en derecho deportivo.

Sebastián Ocampo – Once Caldas. Médico de profesión, trabaja en una clínica llamada la Presentación de Manizales, y cuando no está de turno, hace lo que más le gusta: jugar futsal.

Mateo Aristizábal – Real Antioquia. Es antropólogo. Trabaja como contratista de la alcaldía de Medellín. Entiende tan bien al ser humano como sus pases en el futsal.

Miguel Ángel Arciniegas – Real Bucaramanga. Es uno de los jugadores más jóvenes del equipo. A sus 21 años puede decir que conoce mucho de zapatería, ya que se dedica a este oficio mientras no está entrenando. Desde el año pasado (2014), tomó la decisión de trabajar en una empresa que elabora zapatos para niños, con el fin de generar más ingresos para su familia.

Jonathan Jaramillo – Rodríguez y Torices. Es contador de profesión este futsalista de 24 años. No tiene vínculo laboral directamente con ninguna empresa, prefiere prestar servicio de asesor financiero, contable o presupuestal. También hace auditorías. Cuando no puede trasladarse a las empresas lo hace a través de una conexión remota.

Eduardo Poveda – Saeta Bogotá. Trabaja de instructor de fútbol sala con el IDRD (Instituto de Recreación y Deporte) dando clase a los colegios distritales, de la capital del país. Además, es monitor en dicha institución, lo cual le permite tener más tiempo para otras actividades fuera de las laborales. Hace dos años se dedica a este oficio, que alterna con los entrenamientos y partidos del equipo.

Manuel Quemba – Sanpas de Boyacá. Trabaja como acondicionador de espacios, es especialista en el manejo del ‘drywall’. Además es pintor, oficio que viene desempeñando desde hace 10 años.  Trabaja de lunes a viernes, en ocasiones los fines de semana, pues debe hacerlo la mayor cantidad de tiempo posible para cumplir con los entrenamientos del equipo.

Jesús Tejada – Utrahuilca. Es licenciado en educación física, pedagogía y lúdica, en las mañanas es docente en el colegio Cooperativo y Fundación Utrahuilca, donde trabaja con niños desde preescolar hasta séptimo. En las tardes, toma el rol de entrenador de futbol sala de todas las categorías, en el mismo colegio. Y, finalmente, en las noches, traslada todo su potencial a entrenar Utrahuilca.

Léiner Pérez – Independiente Barranquila. Complacientes, palabra usada por el lateral de 24 años para calificar a sus jefes por la flexibles que son para jugar futsal y trabajar en el bufete de abogados en los que litiga procesos hipotecarios, laborales o penales.

 

(Prensa Argos, patrocinador del Futsal colombiano)

 

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