Ciclismo

El fenómeno llamado: Mariana Pajón

A donde va arrastra consigo las más grandes simpatías de los aficionados, colombianos o no, por su medalla olímpica de oro, su belleza, su carisma y su sencillez, virtudes que pocas veces se encuentran al mismo tiempo en un ser humano.

En la mañana del 9 de marzo, el “Fenómeno Mariana” invadió la pista de BMX de Peñalelón, en Santiago de Chile, antes, durante y después de su participación, en la carrera que la consagró por segunda vez, como campeona en los X Juegos Suramericanos.

El anuncio de su presencia congregó a decenas de colombianos residentes en la capital chilena, vestidos de amarillo, con la camiseta de la selección nacional de fútbol, que se adquiere en cualquier tienda de ropa del mundo.

Médicos, odontólogos, ingenieros, amas de casa, mucamas y meseras, son las profesiones de la mayoría de los casi 50.000 colombianos que residen en Chile, muchos de ellos, en Santiago, venidos de varias regiones, en busca de empleo.

Chile es un país en franco progreso, que, gracias a su desarrollo nos ha brindado oportunidades que no habíamos tenido en Colombia”, nos dijo Cristian Urrego, un exjugador de hockey de alta competencia, quien integró selecciones nacionales en mundiales, suramericanos y otros torneos, en los años noventa, quien vive desde hace tres años en la capital chilena y estuvo con su familia en el estadio de BMX.

Cristian enfatizó que él y su familia son hinchas de Mariana Pajón, porque encabeza una generación “que a los colombianos en el exterior nos llena de orgullo y nos permite creer que las cosas en el deporte colombiano han cambiado, gracias a gestiones como las adelantadas por el Comité Olímpico Colombiano”.

Pero no fueron solo compatriotas como Cristian, quienes reaccionaron cada vez que el anunciador de la pista de BMX la mencionó, en cada una de las mangas que se disputaron, antes de llegar a la final y al segundo oro suramericano. Eran casi la totalidad de los 2.000 espectadores reunidos en el lugar, para quienes la colombiana es un ídolo fuera de lo común, y así lo demostró al ganar las siete series, con mucha amplitud.

Después, sus ganas de verla, de tocarla, de tomarse una foto con ella, de recibir un autógrafo en cualquier cosa que estuviera a su alcance, camisetas, camisas, gorras, bolsos, etc., se hicieron realidad, cuando, subida en el podio respondió a los vítores que escuchaba desde la tribuna. Cuando terminó la premiación, y luego de atender con especial deferencia a los periodistas, inició una sesión de contacto con sus fans, que terminó casi dos horas después.

Bajo el sol más picante desde que comenzaron los Juegos, Mariana Pajón accedió a todo lo que le pidieron, los menores, quienes la ven como una diosa del deporte colombiano, y los mayores, quienes la consideran un modelo digno de ser puesto como ejemplo para sus hijos.

Mi secreto para llegarle a la gente, creo, que es mi compromiso y honestidad para vivir cada momento. Para mi este instante, en el cual estoy celebrando la medalla de oro en unos Juegos Suramericanos, en los cuales participan con nosotros atletas de 13 países más, es tan emocionante, como aquel que viví en Londres en el 2012, en los Juegos Olímpicos, en los cuales participaron atletas de más de 200 naciones”.

No hay ninguna duda que Mariana Pajón disfruta cada instante, con la misma intensidad y capacidad de sorpresa de un niño, lo que la hace un ser humano especial y auténtico, digno de ser amado.

¡Qué grande es!”, le escuchamos decir sin dirigirse a nadie, al periodista Paulo César Cortés, con especial emoción, mientras la observaba feliz repartiendo autógrafos y tomándose fotos con la gente que se le acercaba.

Muchas fueron las expresiones que escuchamos en el lugar, mientras hervía el “Fenómeno Mariana”, pero una frase de un chileno, excorredor de BMX, nos impresionó: “Mariana es una mujer de sangre liviana”, para resumir la frescura de carácter de la colombiana, desde la percepción de alguien que la conoce únicamente, por lo que transmite en cada uno de sus actos.

Por: Alberto Galvis Ramírez

Comunicaciones COC.

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