Columna LÍDER

Empatamos sí, pero, ¿jugamos bien?

Por: Rafael Villegas.

 

Colombia ha conseguido un punto de oro en su aspiración de regresar al mundial  y eso nadie lo podrá discutir. Sin embargo, después de pasada la euforia inicial, bien vale la pena analizar algunas situaciones de cómo jugó el cuadro nacional en Buenos Aires.

 

Partamos del hecho que le técnico Pekerman una vez más  cambió el esquema  del  4-4-2, -ya lo había hecho frente a Venezuela-,  con el cual logra un buen volúmen de futbol ofensivo que es hoy nuestra mayor  potencia, por un 4-3-1-2 que es mucho más conservador.

 Con tres volantes por delante de la línea de cuatro en el fondo, Colombia debió ser más segura desde el inicio y no lo fue. Carlos Sánchez, lució desubicado y nervioso; Abel Aguilar impreciso, llegando tarde a la marca y errático en los pases, y solo Aldo Leao  intentó por momentos  darle salida al equipo con la pelota en los piés.

 En defensa el técnico colocó a Cristian Zapata con el argumento de las pequeñas sociedades al lado de Mario Alberto Yepes  su compañero de prácticas en el Milán.  Zúñiga lució torpe por momentos.  Higuain superó en varias ocasiones a los centrales colombianos quedando mano a mano con David Ospina, a la postre, el gran responsable del 0 en este partido.

La torpeza de Zapata llegó a su clímax en una expulsión sin sentido después de una falta tonta  a Higuain.  Se dejó provocar y salirse de casillas, estaba muy nervioso.  Al final quizás fue lo mejor de Zapata en el partido porque en la refriega también  expulsaron a Higuain, de lejos  el mejor hombre de Argentina hasta ese momento.

 El colocar tres volantes en la primera línea y con Aldo tan retrasado dejó muy solo a James Rodríguez en el creación y casi que aislado de los dos delanteros Falcao y Jackson.

La carencia de creación fue tan evidente que los dos delanteros tuvieron que dedicarse a volantear por que la pelota no les llegaba limpia.  

Ante la lesión de James Rodríguez en la primera etapa,  la idea de ingresar a Cuadrado por izquierda para hacer un tándem con Armero pudo ser interesante, pero ante la ausencia de creación ¿por qué no decidirse mejor por Macnelly?

 La ubicación de Jackson con Falcao no funcionó. Nunca se encontraron. No se entendieron y cada uno jugó por su lado. Los dos por el centro, robándose espacios haciendo más fácil la labor de los centrales gauchos.  Allí el técnico debió considerar tener  la pareja  ofensiva con Teófilo Gutiérrez  quien abre espacios,  juega sobre los costados y no tanto por el centro.

 

Hay que reconocerle al técnico varios aciertos, sobre todo en la segunda mitad. El ingreso de Amaranto Perea  fue fundamental para hacernos sólidos en defensa después de la expulsión de Zapata y la improvisación de Sánchez como central. Muy bien Perea, rápido y con la personalidad que un juego como este requería. 

 Colombia entendió en este periodo que tenía que hacerse corto y defenderse con la pelota.  Casi que renunciamos al ataque y solo apostamos a la posibilidad del contraataque con Falcao en punta.  Es decir la lectura era clara, mantener el 0.

 El ingreso de Alex Mejía para referenciar a Messi, tan pronto ingresó,  fue otro acierto del técnico que al final demostró que su lectura de partido en el entretiempo fue acertado.

Colombia en Barranquilla frente a Perú seguramente será otra vez el equipo contundente que ha despachado sin contemplaciones a los rivales de turno en esta era de la conducción del técnico argentino.

RafaV.

rafael.villegas@colombiasports.net

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