Columna LÍDER

Grande Pinto! El triunfo de un luchador.

Por Rafael Villegas.

El  mundial de 1986 en México me dio la oportunidad de conocer a Jorge Luis Pinto. Desde aquella época iniciamos una relación de amistad a distancia que se refresca cada vez que tenemos la oportunidad de compartir algún viaje o circunstancia que nuestras profesiones, el entrenador y yo periodista, se cruzan.

Jorge Luis Pinto DT de Costa Rica.

Desde que  lo conocí, cuando corríamos a tomar un transporte  para viajar de prisa a las distintas sedes en la tierra del tequila y el mezcal,  Jorge Luis iba “armado”  de cámara, libreta, grabadora y un sinnúmero de apuntes en carpetas de diferentes colores. Sobra decir que en aquellas épocas no contábamos con los computadores portátiles que hoy nos permiten llevar todos nuestros documentos  a cualquier lugar del mundo.

Recuerdo que en esas excursiones nos acompañaba un simpático periodista belga, amigo de Pinto desde que estudió en Alemania su especialización en preparación física y su carrera de técnico. Fue nuestro primer mundial.  Claro que lo de él tenía un gran mérito, tuvo que hipotecar su casa y buscar recursos por doquier. Teníamos que ahorrar al máximo y casi que pasar el día con un sándwich no solo por la falta de tiempo si no también por la escases de recursos.

En las horas de viaje Pinto hablaba de táctica, de maneras de jugar de los equipos que veía y como un obsesionado por lo suyo hacia conocer sus apuntes a través de rayas en libretas que cada vez eran más,  explicaba los diferentes movimientos de los equipos que seguía. Yo lo escuchaba deslumbrado  porque me apasionaba  entender de la mejor manera el juego.

La misma historia se repitió en los mundiales del 90 en Italia, 94 en EEUU y 98 en Francia, cada uno siguiendo lo que su profesión le iba deparando,  acumulando experiencias que nos permite mirar el futbol un poco más allá de lo que se observa a simple vista.

He seguido con admiración su carrera como la lucha de un hombre enamorado de su profesión. Recuerdo que algún colega me comentaba con sorna que Pinto tenía una antena parabólica en su casa donde veía futbol de todo el mundo y conocía a casi todos los jugadores del mundo.  “Profe tal jugador…ah ese juega en tal equipo, en tal país y juega de esta manera”. Una verdadera locura por el detalle y el conocimiento.

Esa obsesión ha hecho que para muchos sea un tipo difícil. Un hombre de temperamento férreo que no es de transigir con nada que atente contra sus principios y creencias.  Esto lo ha llevado a tener tantos inconvenientes en el fútbol tan enrarecido por orgullos malsanos e intereses oscuros.

Tengo que confesarlo: me alegro con sus éxitos y me han dolido sus reveses. Es por eso que hoy cuando lo veo triunfador con la emoción que le produce esta Costa Rica siento que “El de arriba” ha sido justo con este sangileño que es orgullo de su tierra.

La última vez que nos vimos en un seminario de fútbol en Medellín a inicios de este año, recuerdo que se despidió con una frase que en su momento me sorprendió y que me dejó claro que él no se olvida de sus inicios y mucho menos de los que en aquellas oportunidades por cosas de la vida fuimos sus compañeros de viaje, “Rafa lo voy a extrañar en Brasil… ¿por qué profe?  Porque estaré dirigiendo a Costa Rica y no vamos a poder compartir los partidos de este mundial en la tribuna como tantas veces lo hicimos”.

Confieso que ese momento me emocionó tanto o más que el sentimiento estoy viviendo después de sus dos triunfos espectaculares en Brasil 2014 frente a Uruguay e Italia.

¡Grande Pinto!

@lidervillegas

 

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