Columna LÍDER

La peor década de Colombia en materia de arqueros

En los 90 y en el 2000, el país fue una cantera inagotable de arqueros que triunfaron en la nación y en el extranjero. Hoy, solamente David Ospina está a la altura de los históricos cancerberos que cuidaron los postes de la Selección.

René Higuita, símbolo y emblema del estilo de guardameta colombiano, fue el personaje que marcó un antes y un después para el puesto tanto aquí como en el mundo. Los ojos extranjeros posaron en una nueva óptica de percibir y afrontar el fútbol; y René fue pionero de lo que en la actualidad es una filosofía: que el portero sepa jugar con los pies y se acople al resto de los jugadores. Tras él surgieron muchos que hicieron carrera en el país y en el exterior. Vale la pena repasar los más destacados: Faryd Mondragón, ídolo de la Selección (jugó tres mundiales), en Argentina y de reconocido trayecto en Europa; Óscar Córdoba, baluarte de América de Cali, reliquia de un Boca Juniors multicampeón y arquero en dos mundiales; Miguel Calero, estandarte del Deportivo Cali e intocable en el Pachuca de México donde se adueñó de los tres palos.

Ellos cuatro son los primeros que se vienen a la mente de cualquier amante del fútbol. Con características similares, comprendieron al arquero modelo de hoy en día, generaron pasiones y algún que otro odio, por su particular, excéntrica y novedosa de guardar la valla. No eran sólo arqueros, eran arqueros jugadores que encima proponían voz de mando: jugaban con las manos y con los pies, hacían de su cuerpo un movimiento artístico al son del sentido de la ubicación y la percepción invisible del arco. Eran brújulas espacio-temporales, tenían olfato, velocidad, precisión. Conocían el área chica, pero también el área grande y se desenvolvían con frescura y carisma en un territorio que se pactaba como el patio de su casa.

Sin embargo, durante los 90 otros arqueros colombianos estaban en un nivel superlativo: Eduardo Niño, que con Santa Fe y América de Cali tuvo momentos gloriosos; José María Pazo llevó a Junior de Barranquilla a la cima del fútbol colombiano. Juan Carlos Henao, que tuvo mejores rendimientos en la década del 2000 con Once Caldas conquistando América, pero su trayectoria comenzó en los noventa; al igual que Agustín Julio que cumplió muy bien con la Selección y es referente de Independiente Santa Fe; Robinson Zapata dio sus primeros pasos a fin de Siglo XX y se recuperó de un durísimo momento en Londrina para ser uno de los mejores en el 2000 y en la actualidad; al igual que Bréiner Castillo. Y ya entrado el nuevo milenio, se consagró Neco Martínez en Nacional de Medellín al regresar de Turquía con participaciones en Selección. Desde aquí se estancó una producción que fue disminuyendo su apreciación, su estimación, su tasación y su precio luego de una enorme y grandiosa cosecha.

En la actualidad, en un carretel que se extingue, el único que mantiene el hilo conductor es David Ospina. Llegó a la Selección con 20 años y ganó el puesto de manera indiscutible aunque hay que decir que poco tiene del estilo de Higuita, Córdoba y Calero. Ospina tiene otras cualidades hasta seguramente más completas: los reflejos, la postura, la serenidad, la salida rápida, pero es otro tipo de portero totalmente diferente. Después, no hay otro. No hay buenos arqueros menores de 30 años en Colombia y eso es un grave problema.

El suplente de David es Camilo Vargas, que cambió su titularidad en Santa Fe por Nacional de Medellín donde a duras penas juega algunos partidos. Es más, con su experiencia Neco Martínez es el tercer arco de los ‘Verdolagas’, donde el amo y señor es un extranjero: el argentino Franco Armani. Tras él, teniendo en cuenta la última convocatoria de Pékerman, aparece Cristian Bonilla, un joven de 22 años que alterna con Diego Novoa en La Equidad, equipo de mitad de tabla hacia abajo en el fútbol profesional colombiano. Con sólo repasar las nóminas de cada equipo nos daremos cuenta la escasez: mencionado lo de Atlético Nacional, en Santa Fe, por las tres competencias Rufay Zapata y Leandro Castellanos se complementan teniendo minutos. Zapata, tiene 37 años y se mantiene como uno de los más admirados (incluso pedido a la Selección) y Castellanos (31 años) es quien la masa futbolera exige al entrenador de la ‘Tricolor’ una nueva oportunidad. Mismo caso sucede en Once Caldas, donde se encuentra aún vigente Juan Carlos Henao (43) variando con José Fernando Cuadrado (30), quien uno creía que sería el reemplazante de Ospina por pasado y presente pero se fue desplomando en cierta parte su nivel.

Además, los arqueros extranjeros han tapado a los nuestros en los equipos importantes: sumado a lo de Armani que dejó en la banca a Vargas y Martínez, en Millonarios, el uruguayo Nicolás Vikonis borró a un experimentado Ramiro Sánchez (32); en Deportivo Cali, otro charrúa, Ernesto Hernández sentó al joven Luis Hurtado. Aquí debemos detenernos: el ‘Azucarero’ que ha concebido a Óscar, a Faryd y a Miguel, y que posee la cantera más fructífera de Colombia, en este puesto, prefiere a un portero extranjero que darle minutos a su producto joven. Finalmente en Independiente Medellín, el guaraní Anthony Silva que es titular en la Selección de Paraguay, venció en la competencia por la titularidad a David González (33), otro que supera la barrera de los treinta. No cabe mencionar a Sebastián Viera que es el dueño del arco de Junior desde hace cinco años y tapa a Chunga y a Mosquera, dos guardametas de las inferiores del ‘Tiburón’.

En el resto de los equipos, los “viejitos” Bréiner Castillo (37) es titular en Envigado, Nelson Ramos (33) en Pasto, William Bueñaños (cumple 30 en enero) en Jaguares y Pablo Mina (30) en Cortuluá. Aún hay más para sostener la tesis: En Tolima tapa un paraguayo (Joel Silva), en Alianza Petrolera un guatemalteco (Jeréz), los de Águilas Doradas y Uniautónoma son argentinos (Cabral y López), en Huila y Patriotas atajan uruguayos (Da Silva y Castillo con 37 años) En el exterior solamente hay un portero colombiano: el niño Montero recientemente incorporado en San Lorenzo de Argentina.

La cuestión pasa por saber qué sucede en el trabajo formativo y porqué han desaparecido de la primera plana los goleros colombianos que tantas satisfacciones le han dado al país, y por ello,  vuelvo a afirmar que este es el peor momento de Colombia en materia de arqueros.

email
Anterior

Guarín los noventa y Murillo expulsado en el empate de Inter ante Palermo

Siguiente

Sara López, campeona en la gran final de la Copa Mundo de Tiro con Arco