Columna LÍDER

Los panzers alemanes de Muller y la “des-angelada” Portugal de Cristiano.

Por Rafa Villegas.

Este mundial es una locura en cuanto a la producción goleadora y asistencia a los estadios. Lo segundo no es de extrañar en el país de la samba y el fútbol. Lo primero se debe básicamente responsabilidad a la condición de los equipos de salir a ganar sin especular tanto en la mitad del campo como nos acostumbraron aquellos técnicos medrosos para los cuales lo más importante es el cero.

En lo recorrido, aparte de lo de Colombia por razones afectivas, lo que más me ha gustado es el desempeño  de Holanda y Alemania. Mirando el cuadro de este mundial nada de raro sería que estas dos selecciones jugaran una final como ya aconteció en el mundial de 1974 donde a la postre, los locales conducidos por Beckembauer  le ganaron a los holandeses de Cruyff.

La demostración de los alemanes al vencer a Portugal 4 x 0 deja varias cosas en claro:

Alemania un equipo táctico y serio que como siempre es seguro en defensa con salida rápida para contraatacar.  Arriba es un cuadro efectivo y posee uno de los jugadores llamado a ser gran figura del mundial:  Thomas Muller.

Thomas Muller tres goles frente a Portugal

Desde el punto de vista táctico juega  4-3-3 con Philip Lham como volante centro, encargado de sacar el equipo con su primer pase y de marcar el equilibrio cuando es atacado.

Juega con Ozil por la derecha y Gotze por izquierda, con sus perfiles cambiados lo que les permite enganchar con facilidad hacia adentro para tener mayor volumen de fútbol,  con Muller arrancando desde atrás para copar todo el frente de ataque. Las esquinas son ocupadas por  Khedira el jugador que abre por la derecha y Kroos por la izquierda.

Equipazo  de fútbol moderno que en dos o tres toques rápidos cambia la fase defensiva a ofensiva y si a eso se le suma la efectividad de sus delanteros, no lo dude, estamos frente a uno de los grandes candidatos a ganar este torneo. Cosa que no es de extrañar, lo alemanes han sido tres veces campeones del mundo.

Es cierto que Portugal no fue rival por las limitaciones propias de sus jugadores que tuvieron una pésima primera salida en esta tierra, que en alguna parte de la historia fue su mayor colonia, a tal punto que en su independencia se declaró como una monarquía con Pedro I.

Los lusos son un cuadro que jugaron todas sus monedas a la inspiración e indudable calidad de un fantasma hoy,  Cristiano Ronaldo quien  llegó al Mundial con una tendinitis rotuliana  que  se hizo evidente en el campo de Salvador Bahía, el pueblo por donde rondaba el  espíritu del amante eterno de doña Flor en la inmortal novela de Jorge Amado. Lucio  Cristiano, como un  alma en pena que quiso aparecer pero no contó con la explosión de siempre. De resto los nombres de los jugadores de Portugal fueron sonoros para pronunciarse pero poco efectivos en sus fútbol.

Aparte de ello al inicio, cuando mejor jugaban los portugueses,  los tanques alemanes en el primer contraataque obligaron a una falta de Pereira sobre Gotze para decretar penal que cobrado por Muller  marcó el primero de su tanda. El fútbol alemán es así de efectivo, no necesita tener tanta posesión para  anotar al frente. Después vino el segundo, hecho fundamental en la debacle lusitana, la determinación exagerada del juez serbio Mazic  de expulsar a Pepe por protestar de manera irresponsable .

La ausencia del zaguero obligó al técnico  Pablo Bento a mover geográficamente  sus fichas;  bajar a Meirelles a jugar de central en compañía de Bruno Alves, dejando la labor de marca a Veloso y bajando a colaborar a Mouthiño que arrancando de atrás perdió toda posibilidad de protagonismo;  abiertos y abandonados a su suerte quedaron Nani y  Cristiano totalmente perdidos  y desesperados  ante tanta soledad.

Portugal fue un caos ante la invasión de los panzers  alemanes  en sus predios y terminó con una demostración de impotencia que causaba dolor;  ver a uno de los mejores jugadores del mundo naufragar.  Una cosa es en el Real donde  juega acompañado de Benzema, Bale o Di Maria a este Cristiano  en un cuadro que nunca fue rival para los germanos.

Como en la famosa novela de Jorge Amado “Doña flor y sus dos maridos”  al Ronaldo de hoy como a Teodoro, el marido de la viuda,   le faltó, energía, chispa y la creatividad de Vadinho su primer marido para hacer feliz a su amada… Portugal.

 

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