Columna LÍDER

Once personalidades colombianas que veremos durante el Mundial

Los colombianos, tan emotivos y exóticos, dejaremos ver durante el Mundial la capacidad que tenemos de disfrutar el fútbol. Con el permiso de todos, estas son algunas de las personalidades que veremos en los próximos días.

El hincha borrachín

Un partido de la Selección Colombia aumenta entre un 30 % y 50 % el consumo de cerveza en el país, según Fenalco, así que no será extraño toparse en el Mundial, sobre todo cuando juegue Colombia, con el hincha que muestra con orgullo la cerveza y el aguardiente. Incluso es posible que termine ebrio antes de tiempo y no vea el partido. Si cada segundo se toman 76 cervezas Águila en estas tierras es obvio que la cifra aumentará en días mundialistas. Para el primer partido de Colombia ni siquiera será obstáculo de la Ley seca: empieza el 14 de junio a las 6:00 pm. El remate será en las casas.

El  sabelotodo

Fácil: Es ese tipo que comenta todo en cada partido, que se cree técnico, un sabelotodo que no se calla jamás y que al final de cuentas nadie quiere escuchar.

El escandaloso

Esta personalidad puede ir de la mano del hincha borrachín, pero si se trata de un amigo costeño tal vez aumenten mucho los decibeles. Este hincha escandaloso es sobreactuado, se pone de pie cuando los demás están sentados, grita y le gusta hacerse notar entre la multitud. Aquí podemos sumar otro problema y es el legado del Mundial de Sudáfrica, es decir, las vuvuzelas que la gente no ha aprendido a manejar. Usted no va a pasar este Mundial sin que alguno se la sople en el oído. Recuerde: en el fútbol sí que se vale gritar, pero no atormentar.

La insoportable

Es una especie en vía de extinción, pero aún existe. Se le puede llamar novia, esposa, amiga o amante y puede ser divina físicamente, pero hará mala cara sin importar el plan que se le proponga. Parece detestar –o no entender- ese juego de 22 animales corriendo detrás de una pelota, pero quiere estar ahí, en la moda o acompañando a su pareja. Se le descubre fácilmente porque jamás esconde su incomodidad.

El nuevo hincha

Típico de nuestro país. No sabe quién es, por ejemplo, Carlos Valdés, pero está pintado hasta los tuétanos con el amarillo, azul y rojo y se cree fiel seguidor del equipo. Defiende a la Selección a muerte, lo que en su cabeza quiere decir hasta que se pierda un partido. Ese nuevo hincha está listo para celebrar y ofender sin marcar distancia.

Que todo el país apoye a la Selección es bienvenido, de hecho es reconfortante ver lo que despierta la Selección en los buenos momentos. Sin embargo, ya fue suficiente con la gente que se sube al bus de la victoria sin pagar su pasaje.

El hincha estrato 10

Gafas de sol, camiseta original de Colombia (al contrario del 99 % de la población que la compró “chiviada”) y celular en mano. El plan del Mundial para él es “levantar” y los partidos son el matiz, el condimento especial. Este personaje es como un cuadro: tal vez moleste, pero no hace daño.

La mujer que se quiere

Sabe de fútbol, pero no en exceso y no se vuelve fastidiosa con el tema. Viste la camiseta de la Selección, tal vez esté pintada en el rostro de amarillo, azul y rojo y está dispuesta a apoyar. Habla con los demás sin problema, le gusta el plan de ver fútbol y lo mejor es que no hace dramas de la derrota. La vida no es el fútbol y ella lo tiene claro. Sabe sus prioridades.

El colombo-argentino

No hay pierde, siempre ha pasado en nuestra historia. Veremos, en mi caso con decepción, al compatriota colombiano vistiendo la camiseta de Argentina el día que juega nuestra Selección. Está en su derecho, aunque deja mucho que desear.

El violento

Es una pena. Es muy posible que veamos peleas, robos y hasta algún acto vandálico o anticívico durante los días del Mundial con la excusa del empate, la victoria o la derrota en los partidos. La violencia está en nuestros genes, por eso el fútbol es un disfraz más de nuestros innatos defectos.

El gemelo de Giovanni Hernández

Es el hincha de las “Angustias”. No es capaz de mirar un penalti de Colombia. Vive ansioso desde antes de comenzar el Mundial, hace drama de cualquier jugada, se frota las manos, suda, llora de dolor, le duele el pecho al cantar el himno nacional… Pasaron 16 años para que Colombia volviera al Mundial. Todo en él es un deseo reprimido.

La masa

La gran mayoría. La ola amarilla. Y como todos los personajes, como usted y yo, es aquel que quiere gritar y abrazarse tras un gol. En once jugadores está depositada la fe y la ilusión. Esta historia apenas dura un mes, después de tanto tiempo merecemos mucho más de lo que hemos recibido. ¡Vamos, Colombia!.

Por: Javier Borda Díaz.

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