Columna LÍDER

(Opinión) Colombia tuvo su martes 13

Nada para rescatar de la paupérrima actuación de la Selección en su visita a Uruguay por la segunda jornada de Eliminatorias Sudamericanas.

Para los supersticiosos, los días martes que caen numéricamente en el día trece del mes, es un día de mala suerte, mala espina, augurios negativos, hechos trágicos, sucesos funestos, momentos adversos y decisiones fatales. Pocos entienden que el hombre hace su propia gracia (o desgracia) por medio de su raciocinio antes de realizar una acción, pero la creencia sobrenatural de los mitos y de diferentes discursos históricos que rodean la esfera pública de la modernidad hace que una persona atemorice sus pensamientos, se resguarde en sus opiniones y conserve su humanidad los populares días Martes 13.

Curiosamente, ayer fue el día en cuestión y la Selección Colombia padeció el movimiento cósmico que hace girar al mundo bajo los usos horarios impuestos de acuerdo a la geografía occidental del mundo moderno, viéndose atrapada dentro de la nebulosa fantástica de dichos fetiches y tuvo que afrontar un partido de fútbol. Lo real y concreto es que ni la hechicería ni el ocultismo se vio presente en el terreno de juego de Montevideo. El crédulo dirá que sí hubo incidencias en el resultado final, pero bajo mi perspectiva, los jugadores colombianos hicieron su propia desgracia. Había mucha expectativa en la previa del juego donde quedó demostrado el respeto de uno hacia otro. Además y por supuesto, no faltó el erudito estudio de las tácticas y estrategias, de las nóminas y las características de cada jugador, y por otro lado, estaba la siempre mal ponderada estadística, que arrima sus números al sector que más le conviene y dibuja las cifras no sirven para que resulten favorables a su interés.

Cuando se terminó el misterio se evidenció lo existente: Uruguay diezmado, sin sus grandes figuras por suspensiones y por lesiones, se presentaba como un equipo combativo, práctico y contundente ante una Colombia de manejo de balón, paciencia y vertiginosidad en sus bandas. Al comienzo del juego se dio la lógica: un ritmo intenso con ganas de Colombia de presentarse como un rival firme en su estilo y con el calor popular ‘charrúa’ que empujaba a su Selección a buscar resultados.

El momento cumbre se dio desde las cumbres. Hubo mucha precisión periodística sobre el juego aéreo de Uruguay y sobre la fortaleza en las alturas de Diego Godín, emblema del combinado celeste. Colombia tuvo aproximaciones por la vía del remate lejano que no inquietó a Muslera, y los locales mostraron su arma principal en dos ocasiones. A la tercera fue la vencida: Godín remató un penal de cabeza a la salida de un córner y desde aquí se derrumbó la producción de Colombia en el juego, que hasta el momento, resistía y pretendía encontrar su partido. Sin embargo, el equipo se fisuró: Sánchez se vio muy solitario, Guarín nunca acompañó ni en ofensiva ni en defensa y el mediocampo sufrió una fractura irrecuperable. En el comienzo del complemento, Diego Rolan dio el cachetazo final y provocó el desequilibrio total donde Colombia se descompensó y jugó el peor partido de la Era Pékerman.

Uru-Col

Para repasar de atrás hacia adelante:
Ospina, sin continuidad en Arsenal es inamovible en la Selección. Anoche, tuvo participaciones voluntariosas pero en las tres llegadas más profundas de Uruguay fue a buscar el balón al fondo de su arco. La defensa tuvo una jornada para el olvido: Arias jugó su peor partido con Colombia, Zapata decayó en su nivel encontrado en Barranquilla, Murillo sintió esas inestabilidades y se acopló a los errores, mientras que Frank Fabra, cuestionado en su debut en el amistoso ante Perú por su floja capacidad defensiva, fue el mejor marcador de ambos compromisos de Eliminatorias. Sánchez es pieza fundamental para Pékerman: es la rueda de auxilio, pero en este martes 13 se perdió él y se perdieron todos sus compañeros. Sorprendió el flojo rendimiento de Fredy Guarín y Edwin Cardona que entró por la ventana como titular, fue el más regular de la Selección. Del mediocampo hacia adelante, Colombia no existió: Juan Guillermo Cuadrado atraviesa un momento extraño con la Tricolor y su presencia no se notó. Desordenado, apurado, incomodo, incierto. Tuvo una precaria actuación. Teo y Bacca en Barranquilla son profetas, y fuera, no logran encadenar rachas positivas. Para más problemas, el equipo en conjunto nunca encontró su eje, no supo a qué jugar y deambuló por el campo, por momentos burlado por un Uruguay que encontró el partido que quería hacer. Las variantes en el segundo tiempo tampoco ayudaron, sino que atrasaron al equipo: Macnelly Torres sin ritmo, Castillo bloqueado y Falcao disminuido. En un momento,  Colombia tuvo a Cuadrado, Cardona, Macnelly, Castillo, Bacca y Falcao y a Murillo mandando pelotazos al área.

El inconveniente radica en que los jugadores sufrieron un bajón y que tácticamente Pékerman recibió una paliza de Tabárez. Hay que decir que el entrenador uruguayo se amoldó a una situación precisa del encuentro: la salida de Cáceres que provocó el ingreso de Lodeiro, hombre que le dio más gestación de fútbol al onceno. Uruguay entendió el desarrollo y cumplió, sin brillar, un cotejo clínico. Es decir, las que tuvo las mandó a guardar y controló a gusto campo, espacio, reloj y ánimo y finalmente remató el marcador con un tanto de Abel Hernández, cuando ya Colombia se resignó a la derrota.

Es atinado decir que fue el peor partido de la gestión de José Néstor Pékerman y hay que decir que tenemos material para superar el mal trago. El argentino es un gran seleccionador y deberá tener en cuenta los momentos de cada jugador a pesar de su nombre, del club europeo en donde juegue y de su historia en la Selección. Al Mundial se clasifica ganando puntos colectivamente, en unión y armonía conjunta y no por un nombre propio, ni por una estadística.

Fue un mal partido en un Martes 13 con las connotaciones que la masa advierte, pero el resultado no fue producto de la maldición del día, ni de las supersticiones. Colombia perdió porque sus jugadores lo hicieron mal y porque su entrenador equivocó el rumbo. Puede suceder, y es apropiado que suceda en la segunda fecha a que suceda en la dieciséis.

email
Anterior

Ya estoy listo para jugar, pero depende del técnico: Abel Aguilar

Siguiente

(Audio) El partido se dio favorable en el desarrollo y en el resultado: Jorge Sampaoli