Columna LÍDEREventos Especiales

Pékerman, el mago de Oz.

Colombia llega con viento en la camiseta a enfrentar esta fecha 11 de la eliminatoria. Los dirigidos por Pekerman sonríen y se muestran llenos de optimismo y seguridad algo que indudablemente tiene al entrenador argentino como el gran responsable. Todos los partidos son difíciles pero el éxito depende de la actitud con que se encaren. Y en eso Colombia ha mejorado muchísimo, además de recobrar su condición técnico individual que han hecho del colectivo un cuadro ordenado, seguro y ambicioso.

Lo de Pekerman ha sido un revulsivo a la manera de encarar el juego por parte de nuestros técnicos, que saben cómo el que más de movimientos tácticos en la cancha pero que sucumben ante el temor al fracaso, presionados por todas partes.

La inseguridad sentida desde el banco siempre fue trasladada a los jugadores en el campo así el rival, fuese Brasil, Argentina o Bolivia y Perú, los jugadores siempre  se veían tensos preocupados y difícilmente sonrientes. Esta metamorfosis en la actitud, lograr que jugadores de la calidad de los nuestros sean capaces de mostrar en el terreno las condiciones con los que Dios los adobó, manejando con personalidad y madurez el temor por el resultado final, es producto de la sapiencia, seriedad y seguridad de un entrenador externo al medio, que  ha sabido transmitir optimismo, alegría y no pesimismo y temor al equipo.

 Un entrenador que no se ha dejado manosear o manipular por los conceptos de la gran prensa que lo atacó en un comienzo cuando no dio declaraciones por doquier como político en campaña, prometiendo el oro y el moro.  PEKERMAN HA DEMOSTRADO SER UN HOMBRE SERIO.  Ese es su toque personal, esa es su pócima mágica.

El miedo paraliza y es hermano del pesimismo, el peor acompañante en cualquier gesta de la vida. Nuestros entrenadores no han logrado sacudirse de la presión de los medios, la tribuna y la dirigencia  a la que son sometidos frente a un compromiso.  A los equipos colombianos les cuesta mucho demostrar su valor futbolístico tan solo pasando la frontera; enfrentan con exagerado temor y respeto -infundido y alimentado desde las declaraciones de prensa-  a San José de Bolivia o Garcilaso del Perú, unos solemnes desconocidos en el futbol continental, como si se tratara de enfrentar a Corinthians, campeón mundial de clubes o al Barcelona.

Colombia tiene hoy una generación brillante de futbolistas que podría llegar a compararse con aquella de los 90 encabezada por Valderrama, Rincón o Asprilla. Los protagonistas de hoy son otros que a su gran capacidad le dan el plus de jugar en el futbol del exterior en ligas más competitivas que la nuestra, y eso le ha llevado a PENSAR DISTINTO a los que permanecen en el medio local.

Siempre tuvimos buenos jugadores de futbol, que de eso no quede la menor duda, si no bastaría con revisar la calidad e nombres como Willington, Arboleda, Iguarán, Cañón o Brand, por citar solo algunos. Lo que nos ha escaseado es mentalidad y ESO solo dos técnicos en los últimos 25 años lo entendieron, el Maturana de los 90 y ahora Pékerman, este mago de Oz que nos llena de confianza y seguridad  al pensar en Brasil 2014.

RafaV.

rafael.villegas@colombiasports.net

@lidervillegas

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