Farándula

¡Felicidades, Nemesio!

Por Gonzalo de Feliche.

El hogar del fútbol, el deporte y la cultura colombiana cumplió 77 años. El estadio Nemesio Camacho El Campín, escenario que resguardó a miles de figuras del ámbito nacional e internacional, es uno de los monumentos emblemáticos de Bogotá y el país.

Probablemente Nemesio Camacho Macías no imaginó que alguna vez su nombre sería tan utilizado en la rama deportiva. A pesar de ser parte de una familia acomodada de la ciudad capital, de haber sido director del Partido Liberal, de ser un integrante significativo en funciones políticas de su época, involucrado en la actividad latente de la nación. Abogado de profesión, no pensó que el estadio deportivo de mayor magnitud en Colombia repetiría una y otra vez su apellido. Tras una laboriosa vida entre ocupaciones públicas y administrativas, Nemesio Camacho dejó una gran fortuna a sus herederos principalmente en el segmento propietario.

Hacia 1934, el por ese entonces alcalde bogotano Jorge Eliécer Gaitán, en el 400º aniversario de la ciudad imaginó una atmósfera donde recibir al deporte, más precisamente al fútbol, con el fin de cobijar a los Juegos Bolivarianos a realizarse cuatro años después. Luis Camacho, hijo de Nemesio, confirió la hacienda de su propiedad heredada a la alcaldía de Bogotá decidiendo inmortalizar el nombre de su padre. El terreno fue llamado “El Campín” por sus anteriores rentistas debido a la enormidad del campo usada habitualmente para acampar.

Así, luego del período de construcción, quedó inaugurado el 10 de agosto de 1938 el Estadio Nemesio Camacho El Campín donde se disputó el partido entre Colombia (representada por un combinado de Bogotá) y su par de Ecuador.

Ése fue el puntapié que determinó un antes y un después en el deporte nacional. Colombia tenía para la posteridad un espacio que ofrecía prestigio, calidad, distinción y pundonor.

Hoy, es el estadio supremo de Colombia. Su remodelación en 2011, lo sitúa como uno de los más modernos e innovadores de Latinoamérica en contextura infraestructural. Posee particularidades elegantes, refinadas y sutiles para los 45mil espectadores que puede albergar. Su diseño deslumbra: contiene nuevas área de calentamiento para jugadores y árbitros, sala de prensa, antidoping y telecomunicaciones, además de una enfermería de alto nivel lo que lo certifica como el mejor escenario organizador en el país.

¿Por qué el Campín es una insignia histórica de Bogotá y la nación?

  • Es una porción inmensa del pasado: por su trama arquitectónica, su esplendor urbano su transformación temporal, su contención popular, sus rasgos abarcadores, su reflejo de gloria. Por ser precinto del triunfo y paño en las derrotas. Por las historias, los relatos, las crónicas, los cuentos, las novelas, los mitos y las verdades. Por estampar el escudo de Colombia en su corazón.
  • Es una estrella del presente: por acoger a la masa deportiva y cultural y abrir sus puertas al entretenimiento, la sonrisa y la diversión; por ser partícipe de los logros y celebración de los méritos propios y ser respetuoso de los ajenos, por consolidar la idiosincrasia nacional.
  • Es el horizonte futuro:Por amoldarse, superarse y vencer las contrariedades. Por encabezar los proyectos. Por ofrecer la clase de su naturaleza.Por eso y mucho más ¡Felicidades!
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