Farándula

57 años de la Tragedia del Manchester United

Por la década de los años 50, el Manchester United asombraba a Inglaterra con un juego que conquistó dos ligas con un equipo cuya edad media era de 22 años. Eran los ‘Busby Babes’, los bebés del técnico escocés Matt Busby, generación que luego dio al Manchester su primer título de campeón de Europa.

 

Era el  6 de febrero  de 1958, los estragos de la nieve y el frío se hacían sentir de una manera circundante.

El Manchester United, en ese entonces conformado por uno de los equipos de mejor desempeño a nivel nacional e internacional, esperaba en el aeropuerto de Munich el despegue del avión que los llevaría de regreso a su cuidad de origen. Estaban allí por una escala obligada en el vuelo de regreso desde Belgrado, en el cual habían derrotado al Estrella Roja. Aquel año esperaban llegar a la final de la Copa de Europa de Campeones y ese triunfo les facilitaba el camino del título.

Todos se encontraban en la cafetería del aeródromo los “Busby Babes”, bebían un whisky al que los había invitado su director técnico.

La pista del aeropuerto representaba una litografía, la nieve caía con fuerza, era la época más cruda del invierno europeo. Había llegado el momento de abordar el vuelo 609, un bimotor llamado Elizabeth, de la Brittish European Airlines…

Técnicos, jugadores, directivos y periodistas que acompañaban al equipo en su gira por tierras yugoslavas apuraron sus vasos y se dirigieron al avión… Quince minutos más tarde, el aparato fallaba en su intento por despegar, sin poder elevarse y ya fuera de control, fue a estrellarse en la cabecera de la pista. Segundos después se produjo una explosión y de  inmediato los servicios de socorro del aeropuerto alemán entraron en acción.

Con toda rapidez iniciaron el rescate de las víctimas, acordonaron el sector y evitaron que la catástrofe aumentara sus proporciones. Sin embargo era demasiado tarde, ya varios de los ocupantes habían fallecido, entre ellos, siete jugadores, dos directivos, el preparador físico y ocho periodistas.

 La noticia se regó como pólvora por las ciudades inglesas. Los demás equipos izaban a media asta sus banderas en señal de duelo. La pérdida era grandísima para el fútbol británico. Por ello, y pese al invierno, las gentes salieron a las calles a esperar las noticias que a cuentagotas salían de las sedes de los principales periódicos ingleses.

En total fallecieron 22 personas. Entre los heridos quedaron el entrenador Matt Busby  y Duncan Edwards, un volante medio que se debatió entre la vida y la muerte durante quince días, hasta fallecer.

 Con esta tragedia desapareció uno de los mejores equipos del mundo y varias de las más jóvenes promesas del fútbol inglés, quienes a sus 20 o 22 años iniciaban sus carreras. En el estadio de Old Trafford se construyó un memorial por las víctimas. Fue un duro golpe para el mundo del fútbol y para el Manchester, que tardó unos años en recuperarse del golpe y construir un nuevo equipo sólido y competitivo.

Bobby Charlton, que en ese entonces tenía 20 años, milagrosamente salvó la vida, pero las secuelas mentales por la pérdida de sus compañeros en tales circunstancias fueron evidentes.

Sir Matt Busby reconstruyó su conjunto lo mejor que pudo, e hizo de Charlton la piedra angular de su nuevo equipo. En la década del sesenta y con el equipo reconstruido, el Manchester de la mano de Bobby Charlton, Bobby Moore y George Best, sería nuevamente protagonista en el concierto del fútbol mundial.

El 6 de febrero de cada año los seguidores de los ‘diablos rojos’ vuelven la vista al pasado en homenaje y recuerdo de los componentes del equipo que fallecieron en ese accidente de avión en el aeropuerto de Munich.

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