FarándulaMundial Brasil 2014

Antecedentes de la Copa Mundo de Fútbol

La intención de organizar una Copa mundial de fútbol, nació en París, el 21 de mayo de 1904, mismo día en que se fundó la Federación Internacional del Fútbol Asociado, FIFA, en cuyos estatutos se especificaba la obligación de que todas las naciones afiliadas se midieran en un torneo internacional…  Pero fue en 1928 cuando el entonces tercer presidente de FIFA, Jules Rimet, empujó en firme la idea con la finalidad de integrar a través de este deporte la mayor cantidad posible de países.  

Se redactó el reglamento determinándose jugarlo cada cuatro años.  El equipo campeón se haría acreedor a mantener bajo custodia por un cuatrienio,  un trofeo que constituía una verdadera obra de arte: era la copa Jules Rimet, una  estatuilla que imitaba a la diosa de la victoria con sus alas extendidas, llevando en sus manos, sobre la cabeza, un vaso octogonal en forma de copa. En los cuatro lados de la base había una placa de oro en que figuraba el nombre del trofeo con espacio para los nombres de las asociaciones que ganaran cada campeonato. Estaba fabricada en oro macizo con piedras semipreciosas, pesaba 1.8 kilos, tuvo un costo de 14.540 dólares y sólo pasaría a ser propiedad del país que se adjudicara tres torneos en cualquier orden. A la postre, Brasil se quedó con la Copa tras ganar los campeonatos de Suecia 58, Chile 62 y México 70.

 

 

 

Fueron cinco las naciones que se disputaron la sede para el primer Mundial de Fútbol a realizarse en 1930:   España, Holanda, Hungría, Suecia y Uruguay.  La FIFA en 1929, se decidió por el país sudamericano como reconocimiento a que fue  campeón olímpico de este deporte en París-1924 y Amsterdam-1928, así como tres veces campeón suramericano en 1923, 1924 y 1926; además que estrenaría el estadio Centenario de Montevideo para conmemorar los 100 años de la independencia de la República Oriental del Uruguay. Así mismo, los uruguayos presentaron una muy tentadora oferta, prácticamente imposible de rechazar: garantizaban todos los gastos de los participantes en lo concerniente al viaje,  alojamiento y alimentación.  De presentarse ganancias, éstas se repartirían y en caso de registrase pérdidas los uruguayos las asumirían.

La designación de Uruguay como país sede de la primera Copa Mundial de Fútbol no tuvo mucha acogida. Europa se encontraba en plena crisis económica; asistir al torneo significaba para los europeos no sólo una larga travesía por mar, sino también, que los clubes tendrían que prescindir de sus mejores jugadores durante dos meses; por ello, una asociación tras otra comenzó a retirar su promesa de participar, poniendo en peligro la realización del primer  Campeonato Mundial de Fútbol. 

 

Sin embargo, el Presidente de la FIFA, Jules Rimet no se dejó intimidar, convenció a Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania para que emprendieran la travesía a continente americano. Para ese entonces, la FIFA contaba con 46 países afiliados,  los jugadores todavía no se dedicaban de lleno al fútbol, por lo general eran empleados de oficinas o fábricas. Asimismo, el entrenador era una especie de figura decorativa que no tenía mucho peso, eran los jugadores más experimentados o los directivos quienes armaban las alineaciones. Eran tiempos en que la profesionalización del fútbol no estaba muy clara, apenas comenzaba a surgir el debate sobre si los jugadores debían recibir dinero por jugar.

 

Así fue como nació el hoy tan reconocido Campeonato Mundial de Fútbol,  meta de toda selección nacional, y que convirtió a la FIFA en la poderosa rectora del fútbol mundial. 

 

 

 

email
Anterior

María Fernanda Herazo, a los Juegos Olímpicos de la Juventud 2014

Siguiente

La Pelota como bandera