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Familia del deporte antioqueño despidió a Héctor Vélez

Es habitual que la mañana de cada domingo, la Unidad Deportiva Atanasio Girardot de Medellín este colmada de personas que asisten a entrenamientos, competencias o a recrearse en familia o con amigos. Pero la de hoy fue una jornada diferente en el Coliseo Mayor Iván de Bedout, de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.

Desde muy temprano, personas con atuendos serios se agolparon en el llamado “templo del baloncesto antioqueño”, para asistir a unas honras fúnebres. Que se recuerde, hace 19 años, tras la trágica desaparición del inmolado Andrés Escobar, este escenario no se utilizaba para algo tan inusual como lo es un velorio. Esta vez la cita fue para acompañar a un hijo de la tierra: Héctor Eugenio Vélez Uribe, quien falleció en la madrugada del sábado 06 de abril, en Bogotá. Por años, Héctor estuvo dedicado al fomento y desarrollo del baloncesto, después a la motonáutica y luego a muchas otras más.

Hasta allí llegó la alta dirigencia del Comité Olímpico Colombiano, también la de Coldeportes Nacional, Presidentes de Federaciones, Ligas, clubes, deportistas (entre quienes se encontraban nuestros representantes de los últimos ciclos a olímpicos), entrenadores, y otros dirigentes de ayer y de hoy de diferentes disciplinas, además de la lógica compañía de familiares y amigos de quien hasta ésta semana venía desempeñándose como Gerente del COC.

Quiso el destino que tras un estoico y silencioso enfrentamiento con una enfermedad cardíaca, a temprana edad Héctor “se adelantará en un paso al cual todos, tarde que temprano, tendremos que llegar” como bien lo señaló el “Capellán del Deporte” Presbítero Nevardo Cataño.

Y fue el mismo sacerdote quien en la misa recordó al padre, al amigo, a aquel ser que se destacó por su entrega y vocación de servicio; por el amor y la pasión por lo que hacía. Hasta dijo que seguramente ya Héctor Eugenio “debe estar armando un equipo en el cielo, de igual forma que está intercediendo para que el todopoderoso ilumine a su Jefe y entrañable amigo, el presidente del COC Baltasar Medina”.

Antes de finalizar la ceremonia unas palabras para recordar “al pupilo” Héctor Eugenio, por parte de otro dirigente y amigo, Alberto Vásquez, uno de los del grupo de “la carreta” de la cual también hizo parte Héctor. Y para el cierre la voz, con voz sentida y entrecortada por momentos, habló el licenciado Baltasar Medina.

El Presidente del COC, en nombre de la familia olímpica, entregó condolencias a la familia de Héctor Eugenio, dio una voz de aliento y auguró fortaleza a familiares y amigos. Agradeció al desaparecido dirigente su acompañamiento y por encima de todo al amigo, que siempre le apoyó.

“Lo conocí como jugador de baloncesto en el Instituto Técnico Pascual Bravo. Luego, cuando fui directivo de la Liga de Baloncesto de Antioquia conté con él como un novel gerente, inteligente y con muchas ganas de aprender. Sus capacidades me dieron la confianza para nombrarlo, en 1989, cuando yo estaba al frente de Coldeportes Antioquia, como director de los Primeros Juegos Bananeros de Urabá, que significaron mucho para la recuperación de una región afectada por el flagelo de la violencia”, recordó el Presidente del COC.

Lamentó no haber realizado el debido reconocimiento en vida a Héctor Eugenio por su labor, porque ya se lo había ganado y lo merecía, al tiempo que quiere entender que su tempranera partida obedezca a que “… Dios le gusta el baloncesto antioqueño. Por eso con anterioridad se llevó a deportistas como Jorge “polo” Moreno, Luis Fernando “sopa” Paniagua, entrenadores como Jairo Jiménez y Roberto Grisales, encargados de juzgamiento como William Rúa y John Jairo Rodríguez Amador y que le faltaba un Gerente y por eso llamó a Héctor, quien, como dijo el padre Nevardo, ya debe estar armando un equipo en el cielo”.

A pesar de su enfermedad, de la cual muy pocos conocieron, Héctor mostró siempre su calidad, pasión y entrega como dirigente. Deja un ejemplo inolvidable, una huella indeleble, así lo testimoniaron con su presencia en la ceremonia algunos de sus “hijos de procesos olímpicos”, entre quienes se destacaron: Mariana Pajón, Carlos Oquendo, Carolina Colorado, Princesa María Oliveros y Jorge Hugo Giraldo.

El cierre de la ceremonia no fue menos emotivo. Héctor Eugenio salió por la puerta grande de un Coliseo que  fue testigo de su labor, un escenario que se quedó corto con un tercio del maderamen para atender la concurrencia que llegó a despedir al amigo. Un cerrado aplauso fue la despedida que quedará en la memoria de los asistentes, mientras Héctor se nos adelanta, a “gerenciar un equipo en el cielo”.

(Prensa Indeportes Antioquia)

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