Farándula

Hace 73 años murió el Gran Maestro Capablanca

El 19 de noviembre de 1888 en La Habana, Cuba,  nació un prodigio del ajedrez: José Raúl Capablanca Graupera, uno de los más grandes genios en  la historia del deporte ciencia, apodado “El Mozart del ajedrez” y “La máquina del ajedrez”. Murió hace 73 años en un día como hoy.

Se interesó en el ajedrez viendo jugar a su padre José María, quien era un hombre culto, militar y aficionado a ese deporte. “Aprendí jugar al ajedrez antes que a leer”, dijo alguna vez al periódico estadounidense The Evening News y agregó; “Jamás he estudiado ajedrez. Sólo estudio ajedrez cuando juego una partida”  “Juego al ajedrez para divertirme, y las jugadas vienen a mi mente de una manera subconsciente, supongo, mientras estoy jugando”.

En su libro Mi carrera en el ajedrez cuenta: “Apenas iba a cumplir cinco años cuando por accidente entré a la oficina de mi padre y lo encontré con otro caballero. Nunca había visto un juego de ajedrez; me interesé y volví al día siguiente a verlos jugar. Al tercer día, mientras observaba, mi padre, apenas un principiante, movió un caballo de un cuadro blanco a otro del mismo color. Su adversario -sin dudas del nivel similar- no se dio cuenta. Mi padre ganó y entonces yo le dije que era un hombre tramposo y me reí. Me preguntó qué sabía yo de ajedrez, a lo cual repliqué que podría ganarle la partida. Mi padre me dijo que era imposible, pues me consideraba incapaz de colocar las piezas. Sin embargo, ensayamos y le gané”.

Se dice que a los cinco años nomás, ya derrotaba a los amigos de su padre en el club de ajedrez de su ciudad natal. A los 13 ya participaba en el campeonato nacional de Cuba, luego se fue a estudiar a Estados Unidos y comenzó después a participar en los más importantes campeonatos de la época alrededor del mundo.

Fue campeón Mundial de 1921 a 1927. En total a lo largo de su carrera obtuvo 302 victorias, 246 tablas y 35 derrotas en partidas oficiales.

Capablanca tenía un talento innato para ese deporte. Por lo general confiaba en su instinto al momento de jugar, incluso fue criticado porque no se preparaba para afrontar las partidas. Se le tildó también de vanidoso y arrogante por lanzar frases al aire como por ejemplo: “Los jugadores sin trayectoria deberían mantener la boca cerrada en presencia de sus superiores” o “jugué este juego tan bien como podría ser jugado”

También alguna vez le dijo a un periodista del New York Times: “Yo sé más acerca del ajedrez que cualquier maestro contemporáneo. Pudiera jugar simultáneamente con los 10 mejores de los Estados Unidos y no perdería una partida. Cuando visito algún club, los jugadores se quedan mudos de asombro”.

Según Capablanca:  “El ajedrez es indudablemente el mismo tipo de arte que la pintura o la escultura». «El Ajedrez es algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de Arte y mucho de Ciencia y es además, un medio de acercamiento social e intelectual».

El cubano, quien además se desempeñó como diplomático, publicó además otro libro llamado obra Fundamentos del ajedrez.

Falleció a los 53 años de una hemorragia cerebral,  el 8 de marzo de 1942 en New York. Fue sepultado con honores en La Habana. El campeón mundial reinante de aquel entonces, Aleksandr Aleksándrovich Alejin (1892-1946) dijo: “Ha muerto el más grande ajedrecista de todos los tiempos. Jamás volverá a nacer otro igual”.

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