Columna LÍDERFarándula

Hoy recordamos a “Garrincha”

Este 20 de enero se cumplen 32 años del deceso del ex futbolista brasileño Manoel Francisco Dos Santos “Garrincha”, fallecido a los 49 años, en Río de Janeiro, en la miseria y víctima de cirrosis,  era adicto al alcohol su última botella la vació el 19 de enero de 1983, muriendo a la noche siguiente en un hospital. Casi todos sus órganos estaban destruidos.

La fama comenzó a llevarlo de la mano en el club Botafogo, su primer equipo profesional, donde jugó 581 partidos, logrando 232 goles. De hecho, El Botafogo de Garrincha y el Santos de Pelé son considerados dos de los conjuntos más sobresalientes de la historia de Brasil, sus enfrentamientos marcaron un hito en el balompié de ese país sudamericano.

Siempre con el “7” en la espalda, Garrincha dio la vuelta al mundo mostrando su habilidad y destreza no sólo para el Botafogo, también militó en el Corinthians, el Junior de Barranquilla (1968), Flamengo, Red Star Paris y  Olaria Rio.

En total jugó 60 partidos para la selección brasileña. El partido debut fue en 1955, en el estadio Maracaná contra la escuadra chilena. La única derrota que sufrió con el combinado de su país fue en la copa Mundial de Inglaterra 66 en la ciudad de Liverpool frente a Hungría por 3 – 1. Con Garrincha, Brasil ganó 52 encuentros y tuvo 7 empates, mientras que, con Garrincha y Pelé en el primer equipo, Brasil nunca perdió un partido.

 Con la Selección brasileña fue Campeón Mundial en Suecia 1958 y Chile 1962. Como anécdota que habla de su inocencia está la ocurrida en vísperas del Mundial de Suecia en 1958, Garrincha, se compró un radio transistor… pero el masajista del equipo uruguayo Mario Américo lo convenció de que el aparato no le serviría porque sólo transmitía en sueco, entonces en Brasil no lo podría escuchar. Con total ingenuidad Mané le creyó y terminó vendiendo el radio por un precio menor por el que lo había comprado.

En 1999 fue nombrado por 250 periodistas internacionales titular del Equipo Mundial de Fútbol del Siglo XX. Fue elegido entre los seis mejores futbolistas del siglo según la opinión de expertos y de los que trabajan en la revista oficial de la FIFA.

Mané –otro de sus apodos derivado del diminutivo Manoel-, nació en Pau Grande, Brasil, el 28 de octubre de 1933.  Cuando era pequeño le apodaron Garrincha, que quería decir pajarito feo e inútil.  Sufrió poliomielitis y los médicos le dijeron que nunca podría caminar con normalidad.

Fue un hombre pequeño, de piernas torcidas y cómicas, con un aspecto físico algo chaplinesco, su pierna izquierda inclinada hacia adentro mientras que la pierna derecha era 6 centímetros más pequeña y doblada hacia fuera …  y esas piernas le sirvieron para ser el rey del regate (amagaba hacia el centro y se iba por la derecha).

Garrincha se convirtió en uno de los más grandes regateadores, y  sin duda uno de los mejores futbolistas de la historia.  Nunca nadie ha tenido la valentía de hacer los regates, las fintas, los amagos y las jugadas hasta la línea de fondo que hizo Garrincha.

Tenía una clase individual prodigiosa y aprovechó la banda derecha como nadie. Daba igual el marcador que le pusieran, Garrincha siempre le regateaba una, dos o tres veces antes de poner el balón al compañero mejor colocado. Quienes pudieron presenciar sus actuaciones sobre la franja derecha de ataque (el otrora puntero derecho) de cualquier equipo que le tocó jugar, jamás olvidaron esa habilidad increíble, casi endemoniada. El propio Pelé dijo alguna vez de él: “Sin Garrincha yo nunca hubiese sido tres veces campeón del mundo”.

Su nombre forma parte del selecto grupo de los más grandes de la historia del fútbol…  y Garrincha, que no entendía de tácticas, lo practicó de la única manera que conocía: con desenfreno, habilidad y alegría. Casi igual a como vivió su vida. Fue borracho, parrandero y jugador, como Juan Charrasqueado, el de la ranchera de Jorge Negrete.  Sus problemas con el alcohol y las mujeres le llevaron a la decadencia futbolística. Se vio envuelto en un escándalo cuando dejó a su esposa Nair y a sus hijos para casarse con una cantante que conoció durante el torneo mundial de 1962, en Chile;  una coterránea suya, Elza Soares, e inició una aventura amorosa que destruyó su hogar.

La prensa desató una campaña ‘anti Garrincha’, que predispuso a la opinión pública contra el ídolo. Una multitud apedreó el apartamento que en Río de Janeiro tenían la cantante y el futbolista.  Garrincha estuvo cinco veces casado y tuvo ocho hijas de su esposa Nair, un hijo llamado Garrinchinha de Elza Soares y una hija de Wanderleia. Además tuvo una hija y un hijo llamado Nenem de su otra mujer Iraci, y un hijo llamado Ulf de una sueca. Garrinchinha y Nenem murieron en accidentes automovilísticos a la edad de 9 y 6 años respectivamente. Ulf Lindberg, que nació en 1960, es el único sucesor masculino oficialmente reconocido de Mané Garrincha.

 

El periodista Ruy Castro publicó en 1995 una polémica biografía de Garrincha, a la que puso por título “Estrella solitaria”, y en la que cuenta el lado más íntimo del genial jugador brasileño. En uno de sus capítulos, el escritor desvela que Garrincha tenía un pene de ‘cerca de 25 centímetros’, lo que le convertía en una auténtica ‘máquina de hacer sexo’. Las herederas del mítico jugador, presentaron una demanda contra el autor del libro y la editorial por daños morales. Un juez de un tribunal de apelaciones de Río de Janeiro, no aceptó la demanda porque, según él, ‘las aseveraciones de poseer un órgano sexual de 25 centímetros y ser una máquina de hacer sexo, antes de ser ofensivas, son elogiosas’. El polémico juez afirmó que ‘hay que resaltar que tener un miembro sexual grande, por lo menos en este país, es motivo de orgullo, puesto que significa masculinidad’. Sin embardo, el tribunal determinó que las herederas de Garrincha tienen derecho a recibir el 5% de todo lo que se recaude con la venta del libro.

Elza Soares, se considera «muy satisfecha» con la vida sexual que tuvo con su pareja; los ex futbolistas que compartieron con él la intimidad de los vestuarios dijeron que Garrincha era muy tímido y que siempre se cambiaba en un rincón, pero los más explícitos, declararon que «a veces mantenía relaciones con cuatro mujeres en una misma noche y, al día siguiente, jugaba como si nada», que «las chicas que salían una vez con Garrincha siempre querían repetir» y que él «era capaz de pasarse las 24 horas del día teniendo sexo».

Garrincha le dijo a Álvaro Cepeda Samudio, como definiéndole su propia vida: “los jugadores de fútbol no somos más que payasos. Salimos al campo a divertir a un público que paga por vernos ganar o vernos perder. Al igual que los payasos en el circo nos aplauden si lo hacemos bien y nos insultan si lo hacemos mal, pero de ambas maneras los estamos divirtiendo”.

Manoel dos Santos, pertenece a otra “clase” de jugadores, la de los genios inmortales. Es verdad que quedan pocas imágenes de lo que hizo en la cancha. Pero quien lo vio, jamás lo olvidará. Una mezcla de fútbol, circo y malabares con el balón.

 

 

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