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(Opinión) Nacionalización SI, nacionalización NO, por Rafael Villegas

Ante la posibilidad de la salida de Atlético Nacional del arquero argentino Franco Armani para River plate, vale la la pena volver a publicar esta columna donde planteo el tema de las nacionalizaciones para futbolistas en Colombia.

Nacionalización SI, nacionalización NO
Quiero iniciar manifestando que respeto a los nacionalizados como personas que por gratitud deciden abrazar nuestra bandera. Sé que constitucionalmente tienen todos los derechos de cualquier colombiano excepto aquel de aspirar a ser presidentes de la nación. Es un derecho al que pueden acceder todos aquellos que viviendo en Colombia deciden quedarse aquí para siempre.

El fútbol no puede ser ajeno a este derecho,  ya en épocas anteriores tuvimos jugadores nacionalizados en la selección, recuerdan ustedes a Luis Gerónimo López, Nelson Silva Pacheco, Jorge Amado, Hugo Horacio Londero, todos aquellos profesionales que jugaron en Colombia y se quedaron por amor y agradecimiento a esta tierra. Esos nacionalizados los aplaudiré y respetaré por siempre. Hubo otros que se nacionalizaron solo por liberar puestos de extranjeros en sus equipos. Una treta de nuestros brillantes dirigentes de la época especializados en hacerle gambetas a la ley. ¡En los tiempos aquellos del todo vale!

Hoy volvemos a la historia de los nacionalizados con Franco Armani como protagonista. Se escuchan voces de todo lado. Armani es sin lugar a dudas un buen portero y podría, porque no, ser arquero de nuestra selección para el mundial; SI SE NACIONALIZA tiene todo el derecho.

Lo que no tiene presentación es que dicho deseo de nacionalización sea producto de su frustración al no ser tenido en cuenta por la selección Argentina. Suena a oportunismo y aprovechamiento personal.

Esta situación me trae a la memoria lo que sucedió con Navarro Montoya, arquero nacido en Colombia pero cuyas raíces estaban en Argentina, cuando fue convocado por el medico Ochoa a dos juegos de repechaje frente a Paraguay para el mundial del 86 por encima de otros arqueros colombianos de la época. Navarro Montoya se puso la camiseta nacional, la abrazó, la besó y después con el tiempo demostró a los cuatro vientos su arrepentimiento y fastidio por ese hecho al no poder defender los colores de Argentina, su verdadero país, donde era figura superlativa por lo gran arquero que fue.

Esto de la ausencia de arqueros colombianos para la selección es el resultado de una mala planificación en el trabajo de los guardametas en el país, de otra manera no se entiende que hoy la mayoria de los clubes colombianos tengan arqueros extranjeros, buenos, malos y regulares en sus nóminas cuando era el puesto mejor cubierto que teníamos en el país con Oscar Córdoba, Farid Mondragón y el inolvidable Miguelito Calero en selecciones de épocas pasadas.
Dejo claro a todos los lectores de esta columna que No es un tema de chauvinismos mal intencionados; es un tema de simple respeto por nuestra nacionalidad que es de lo poco que hoy realmente nos pertenece!

RafaV

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