Columna LÍDERMundial Brasil 2014

La Religión del Fútbol

Por Rafael Villegas.

El fútbol  como cualquier religión o credo tiene mucho de leyenda y de mitos que van creciendo de acuerdo pasa el tiempo. Incluso a los grandes futbolistas, como a los santos, se les van endosando historias increíbles cada vez más grandilocuentes que permiten que su aura siga creciendo entre la multitudinaria feligresía hambrienta de milagros.

Cada cuatrienio los habitantes de esta iglesia nos congregamos  alrededor del Mundial a la espera del nacimiento del  “nuevo Mesías”.   Estamos  ávidos de ser testigos de esta natividad, para entregarnos  a él sin más condición que la de hacer sencillo lo difícil.  Asistimos a los estadios o nos ubicamos al frente del inmenso “templo” virtual que nos trae la televisión, hambrientos de ver el nacimiento  de aquel que  nos prometa  que la habilidad y el talento ganaran la vida eterna.

Esperamos con ansiedad jugadores que enamoren con su genialidad,  hombrecillos creativos  capaces  de ganar el partido  frente a los planteamientos mezquinos de máquinas robotizadas  por los sistemas, obsesionados por la marca  y la destrucción.

El fútbol cada vez es más cerrado y defensivo, es por ello que la felicidad la esperamos de aquellos que parecen tener la llave que abre la cerradura del miedo y el temor. Nuestra esperanza está sembrada allí, en los que nos llevan al clímax del gol  por encima de aquellos que reprimen los orgasmos de nuestros más íntimos deseos.

El Mundial que acaba de cerrarse en Brasil nos llevó a pensar que seríamos  testigos del advenimiento de otro de esos dioses en esta religión pagana. ¡Vaya decepción! para todos aquellos que en otros tiempos tuvimos la suerte de ver jugar al gran “Pelé” o al inefable Diego Maradona.  Algunos, más veteranos, no dudan en encumbrar a ese sitial al desaparecido Alfredo D’Estéfano.

“Pelé”, fue tres veces campeón del mundo irrigando su talento al lado de otros semidioses como Garrincha, Didí, Vavá o Zagallo.  A los 17 años llegó al Mundial desde una pequeña población del inmenso Brasil.  La potencia adobada de  su magnífica técnica lo llevaron a lo largo de la historia a convertirlo en el deportista del siglo pasado.

Maradona fue para los argentinos el mesías prometido. Con características anormales para ser deportista de elite, bajito y gordito, demostró  que el futbol se piensa con la cabeza para ejecutarlo con los pies. Un talento fuera de lo normal  que dejaba contrarios rendidos ante su capacidad de gambeta y explosión. Un “duendecillo” que frente a los ingleses demostró que un solo  hombre puede  resarcir el orgullo nacional mancillado por una afrenta absurda de invasión territorial.

La feligresía del fútbol se retira a su vida normal  a la espera de un nuevo mesías que sea capaz de remplazar a los que ya habitan en su legendario santoral.  El próximo oficio religioso será en Rusia 2018, donde esperamos que el milagro se dé. Amen.

rafael.villegas@colombiasports.net

Twitter: @lidervillegas

 

 

 

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