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Cómo saber cuándo el deporte se ha convertido en obsesión

El deporte es una actividad recomendable para mejorar, prevenir y corregir la salud física y mental, sin embargo, ¿cómo saber cuál es la justa medida para su práctica? ¿En qué momento el deporte deja de ser benéfico para convertirse en una obsesión?

La Dra. Itzel Montserrat Pliego Azcué del Departamento de Medicina del Deporte, de la Universidad Popular Autónoma del Estado de  Puebla sostiene que éste  es  un problema  común,  sobretodo en  los jóvenes  deportistas. Ellos  no  aceptan  que   están sobrepasando los  límites y  que  esto  tiene  serias  consecuencias  en su  cuerpo y  provoca  un  estancamiento  en  la rutina  de  la práctica  deportiva.

Otro  factor que puede facilitar el desarrollo de esta obsesión es la  presión insana que pudiera ejercer  el  entrenador  en  las cargas de  trabajo puesto, que no  todas  las personas deben entrenar por igual, hay factores a considerar que hacen la diferencia en cada persona, como: la complexión, el entorno y desgaste físico y emocional.

Algunos indicadores que pueden hablar de un manejo inadecuado del ejercicio debido a excesos de la práctica deportiva son:

  • Cansancio al  realizar  actividades  normales
  • Dormir mucho
  • Desmotivación
  • Falta de energía
  • Frecuentes  lesiones o accidentes  durante un  juego y/o entrenamiento
  • Pérdida  del apetito
  • Depresión
  • Falta de sueño
  • Irritabilidad (enojarse con facilidad)
  • Presencia frecuente de enfermedades
  • Bajas calificaciones o abandono  de  las  tareas  escolares
  • Alteraciones menstruales
  • Aumento de la sudoración al  realizar  poco  esfuerzo dentro  de la  cancha

Si  usted detecta la presencia de más de tres de estas conductas, ¡cuidado!, es muy probable que necesite atención especializada (médica y/o psicológica)

Estas son algunas sugerencias a considerar para estar bien informados respecto a lo que implica el ejercicio de una actividad deportiva:

  • La alimentación debe ser con  base al desgaste físico
  • Es importante dormir de 8 a 9 horas diarias
  • Descansar tanto física como psicológicamente
  • Ya  cumplida  la  competencia  (o la actividad deportiva intensa) tiene que  descansar  al  menos  2 semanas y sólo realizar lo necesario para mantenerse en condición
  • Alternar y practicar  ejercicios de  meditación y relajación como el yoga
  • Hidratarse bien,   el agua  requerida  para  las  actividades  normales  del  organismo  es de 2 a 3  litros,  y  el  líquido  que se  repone por  deporte o  ejercicio es litro y medio, este debe ser combinado con electrolitos  orales
  • Seguir un programa de entrenamiento con base a sus posibilidades  físicas y  psicológicas.

Es preciso considerar que la  fatiga  y el  cansancio  llegan a ser  un  proceso  crónico, por ello es  importante saber cómo realizar un programa  de  entrenamiento que  logre un buen estado físico y competitivo para la competencia futura  (o actividad intensa) y conseguir un mínimo riesgo de presentar sobre entrenamiento.

 

Agencias.

 

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