Columna LÍDEROtros

¿El DANE o la Dimayor?

Ramón Jessurum Franco debe ser un funcionario del DANE. De aquellos que revela cifras misteriosas, maquilladas con parcialidad y para beneficio propio. O sea, números que salvan al gobierno o los patronos y en este caso a la misma Federación.

A nadie le cabe en la cabeza que sean ciertas las declaraciones que entregó el presidente de la Dimayor cuando dijo sin inmutarse: “Ahora va más la gente a los estadios colombianos. Los espectadores aumentaron considerablemente en el último semestre”; además afirmó sin inmutarse que “el torneo de la B registra grandes entradas” y tal vez, lo único cierto que dijo fue: “El torneo de ascenso se ha convertido en la gran cantera del fútbol colombiano”, algo debatible también, pero más cercano a la realidad.

Todo en aras de defender la constitución de un torneo que desde sus inicios hasta ahora, pecó rotundamente por la falta de solidez y organización de los equipos, clubes, equipitos, equipuchos o como se quiera llamar a los cuadros que van y vienen, desaparecen y se retiran o cambian constantemente de nombre en una división, repetimos, que desde el comienzo estuvo pésimamente constituida.

Nadie sabe quién o quiénes son los estadígrafos o aquellos que llevan las cuentas de la Dimayor, porque ciertamente las cifras que nosotros tenemos por años, recopilados con trabajos programados, no concuerdan con la destemplada voz del dirigente barranquillero.

Basta mirar: en 1985 cuando se jugaba un torneo anual y serio, sin dar caramelitos que muchos se chupan celebrando inventos mediocres para maquillar sus errores, el promedio por cotejo fue de 13.442 espectadores por juego.

La progresión fue velozmente en un descenso brutal. Cogiendo tentativamente años: en 1990 el promedio bajó a 11.995 por cotejo. En 2003 fue de 10.215 personas por juego. En 2010 sumando los dos torneos, ya el promedio era de 8.475 por partido. Y en la última liga, Clausura 2013, se llegó a la peor media de los últimos 25 años con solo 7.381 por juego, con 2.744 espectadores menos por juego que en el torneo apertura del mismo 2013.

Cifras contundentes del declive de asistencias a los estadios nuestros. Aunque Jessurum Franco argumentó: “que era sumando la A y la B”. Entonces cree el directivo que va mucha gente a ver al Dépor, a Expreso Rojo, al Popayán o al Bogotá, o que va más gente para ver en acción al América, Bucaramanga, Pereira, Quindío, Magdalena y Cúcuta en la B que en la primera división.

No hay derecho a tanta barbaridad junta. Pero eso son nuestros directivos: ricos de bolsillo, mercaderes y negociantes, aprovechados de las competencias y sistemas que ellos mismos crean para su propio beneficio y el de su selecto circulo; pero con una mezquindad desmedida y en medio de una ignorancia que raya profundamente en la bufonada.

P. D. Marcó de penal en un vulgar regalo del árbitro, “Tosferina” Messi, pero igual que cuando enfrenta equipos grandes, se escondió. Y lo peor, la acción de gol que desperdició en el último minuto. Total, Valencia en el propio Nou Camp venció al todo poderoso Barcelona. Y los “doctores” del fútbol salieron a decir que hacía yo no sé cuántos años nadie ganaba en Barcelona. ¡Mentirosos!, el año pasado no más, Bayern Múnich les clavó un 3-0 con baile de padre y señor mío.

Por: Wilfrido Franco García
Contacto: wilfridof48@gmail.com

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