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“Santa Fe” de Brasil

 

Columna Impublicable

Por: Wilfrido Franco García

Para los que tienen memoria, recordarán quien es Claudio Coutinho. Fue el técnico que dividió el fútbol brasileño entre un antes y un después. Antes del “Jogo Bonito” y después de Coutinho. Un fútbol más simple, más táctico y teniendo como emblema, el ser prácticos y contundentes, no lo estético. Los mundiales ganados en Suecia 58, Chile 62 y México 70, tuvieron el sello del “Jogo Bonito” encabezado por O’Rei, Edson Arantes “Pelé”, bajo el mando de los técnicos: Vicente “El Gordo” Feola, Aymoré Moreira y de Mario Lobo Zagallo.

Luego llegaron dos Copas del Mundo más con Carlos Alberto Parreira en USA 94 y con Luiz Felipe Scolari en Corea Japón 2002, pero ya todo había cambiado; Claudio Coutinho había alterado la esencia y la estética del balompié de la samba. Ya no era lo mismo. Ahora bastaría con analizar los videos de los dos partidos del Gremio de Wanderley Luxemburgo, otro técnico mundialista con Brasil, frente al Independiente Santa Fe colombiano.

Los admiradores del “Jogo Bonito” se sorprenderían negativamente viendo al equipo de los mundialistas Dida, Cris, Zé Roberto y Elano. Un equipo de magro espectáculo, pobre en su esencia fundamental, pegando hasta el extremo como no se veía antes en equipos del fútbol carioca o paulista; fundamentado en cualquier expresión individual, pero jamás en el conjunto. Viendo al Gremio de Luxemburgo, uno comprende por qué el fútbol brasileño ha entrado en un laberinto profundo que produjo la salida de Mano Menezes cuando perdió la final olímpica de Londres ante los mexicanos; una cuenta sin saldar que nunca ha podido asimilar el entorno brasileño.

No hay ahora mismo, una selección que meta miedo, sus últimos resultados son apenas esquirlas de glorias pasadas, sus mejores jugadores retornan con el rabo entre las patas desde las ligas europeas a vegetar en sus ciudades en medio de batucadas y garotas, la selección está ubicada en el peor escalafón FIFA de su historia y de repeso, el mismo Scolari que llegó para reemplazar a Menezes, no confió de entrada en los Adriano, Lucio, Pato, y tampoco en Kaká, Ramires y Ronaldinho, para la Copa Confederaciones.

Tiene demasiadas dudas. Están hechos un ocho, con una selección que según una reciente encuesta del diario “Lance” brasileño, no tiene la confianza de la torcida (solo el 38 % cree que Brasil será campeón mundial, con la selección actual). Esperan el milagro de recomponer en menos de un año, para presentarse en el mundial de su casa que obligatoriamente tienen que ganar, pues no se admite un segundo “Maracanazo”.

Viéndolo a Gremio ante Santa Fe, uno entiende por qué el fútbol brasileño está en momentos de clara depresión. Unos dirán que es pura transición. Otros, decadencia. Santa Fe con muy poquito, en una jugada de carnaval del recuperado Wilder Medina, se quedó con el cupo a los cuartos de final y salvó la mancillada dignidad de la regular Liga colombiana. Ahora tiene todo servido para estar en semifinales y hacer historia en la Libertadores. Por ahora, hay que tener “Santa Fe”, la misma que están perdiendo los brasileños.

Contacto: wilfridof48@gmail.com

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