Columna LÍDEROtros

A Maturana le causa incertidumbre el momento futbolístico de Colombia

Si hay un entrenador que ha marcado una época en el fútbol colombiano, ese es Francisco Maturana.

Pacho, defensor en sus años como futbolista, volcó sus conocimientos al banquillo en 1986 y, desde entonces, se ha colgado infinidad de medallas: ha dirigido a Colombia en las Copas Mundiales de la FIFA 1990 y 1994, además de liderar al conjunto nacional a su única Copa América en 2001. Y hay más: quien fuera seleccionador de Costa Rica, Perú y Ecuador también se dio el lujo de transformar a Atlético Nacional de Medellín en el primer equipo de su país en ganar la Copa Libertadores de América en 1989.

Miembro de la Comisión de Fútbol de la FIFA, Maturana es palabra autorizada para analizar el presente del fútbol de su país. Y así lo hizo con FIFA.com. En esta primera parte, Pacho plantea un interrogante sobre el futuro del equipo de José Pekerman, señala a sus candidatos para Brasil 2014 y retoma un debate histórico pero candente en el fútbol sudamericano: ¿qué es jugar bien?

Francisco, Colombia ha logrado finalmente lo que esperaba todo el país hace 15 años: retornar a la fase final de la Copa Mundial de la FIFA. ¿Qué análisis hace del equipo de José Pekerman?

Del actual momento, yo diría que hay un poquito de incertidumbre. Más allá de los resultados, creo que futbolísticamente ha habido alguna interrogación respecto al real potencial de Colombia. Hay una generación que ha alcanzado un nivel de competitividad importante dado a que todos están luchando por grandes objetivos en ligas de renombre. Alrededor de ellos, o por encima de ellos, hay un entrenador que ha sabido manejar y un grupo de directivos que han sabido crear el entorno favorable para que estos jugadores puedan expresarse. Pero de todas maneras no hay una continuidad en esa expresión.

¿A qué se refiere con la continuidad en esa expresión?

A que jueguen bien hoy, y que mañana jueguen bien. No importa si ganan o pierden. Se puede jugar bien y perder un partido. Pero pierdes ese. En cambio jugando bien, con una idea determinada, lo más normal es que ganes la mayoría de los partidos. Cuando estás a la espera de lo que puedan resolver las individualidades, todo se transforma en un albur.

Pero eso nos lleva a un debate filosófico prácticamente. ¿Qué es jugar bien?

Es muy fácil, ya lo dijo (César) Menotti en su momento. Y creo que eso evita cualquier tipo de confrontación y discusión desde la palabra: el jugar bien, la gente lo reconoce. ¡Sencillo! Hay partidos que uno pierde y la gente aplaude. La gente reconoce el jugar bien, la gente no es tonta. Y uno juega para la gente.

Retomando el tema de Colombia y su continuidad, el equipo evidenció un cambio grande desde el inicio de la eliminatoria y la llegada de José Pekerman. ¿Cuál es la importancia del entrenador en el andamiaje final?

El fútbol es de momentos. Un caso claro es el de (Radamel) Falcao: recuerdo ver los partidos del Atlético y decir “tirásela a Falcao, tirásela a Falcao, porque todo lo que toca lo vuelve oro”. Y resulta que ese mismo Falcao, en la Copa América de Argentina, tuvo la posibilidad de que Colombia pasara de ronda con un penalti, ¡y no lo convirtió!

¿Qué pasó para que tuviese esa transformación? El tiempo. El tiempo lo dice todo. Y un guía que direccione esa maduración. El fútbol pasa por los jugadores, más allá de que los diseños de las victorias sean de los entrenadores.

¿Es Falcao el jugador colombiano más determinante desde la generación de los 90 hasta hoy?

(Piensa) Esas son las cosas que enriquecen el fútbol a través de la discusión. En la Copa América leí algo que dijo Menotti, un referente del fútbol que tiene todo mi respeto y admiración. Decía que ‘Colombia va a volver, porque tiene a (Fredy) Guarín’. Y resulta que uno miraba y asentía. Todavía no alcanzaba esa madurez por entonces, pero ahí está el jugador. A mí personalmente hay un futbolista de Colombia que siempre veo jugar bien, y es (Camilo) Zúñiga: es importante, porque vos podés tener toda la posesión que quieras, pero si no contás con la explosión de los laterales estás listo, te diluís. Para el andamiaje del equipo él es importante.

Y luego analizo la campaña y podría decir que el más importante fue (David) Ospina porque ha cumplido en los momentos determinantes. Y a partir de ahí aparece el gol de Colombia. O de pronto dices que cuando Colombia quiere jugar bien, casi siempre la llave la tiene Teófilo (Gutiérrez). Cuando está enredado, la fantasía de (Juan) Cuadrado es espectacular. Y el equilibrio que da (Carlos) Sánchez es determinante. Entonces no veo cómo decir ‘ese es el jugador’, no… hay momentos para cada futbolista.

¿Qué decir de James Rodríguez y su personalidad para portar la 10 entonces?

Es el toque de distinción con velocidad, con cambios de frente, con atrevimiento. James le da cierta exquisitez al trámite de juego.

Háblenos de Brasil 2014. ¿Ve a algún equipo sudamericano con más opciones que otro?

Quiero ser coherente. El mejor equipo de América fue Uruguay: si tenemos la referencia del último Mundial, fue cuarto. Y enseguida volvió y quedó campeón de América. Entonces no es gratuito. Simplemente tuvieron un mal momento en la eliminatoria, que no los descalifica. Hay que contar con Uruguay, que tiene a los mismos jugadores con tres años más de experiencia y de fortalecer una idea. Después bueno, no se puede no respetar a Argentina, aunque no está como uno la vislumbra. ¿Cómo no vas a respetar a un equipo que tiene al mejor jugador del mundo? Ellos verán cómo arreglan sus problemas para rodearlo, ¡pero hay que contar con Argentina! Y bueno, Colombia, repito: ojalá encuentre un momento importante y que continúe. Porque hoy estás bien, pero mañana quién sabe.

Otra vez aflora el tema de los momentos, una constante…

El mundo tiene recuerdos importantes, como el de la Colombia del 94. Previo a ese Mundial hicimos, no sé… 24 partidos, ¡y ganamos todos! Pero en el Mundial perdimos el que no era. Y no es una cuestión que sea patrimonio de Colombia. Si analizas en los últimos tiempos, tal vez la selección de América que mejor sabor ha dejado fue la Argentina que tenía Marcelo Bielsa: parecía una máquina de la estratósfera. Candidata única al mundial y en la primera ronda de 2002 la eliminan. Y no es que ellos se agrandaron ni que les hizo daño ganar, sino que los momentos de los jugadores son los que determinan los resultados finales.

Recién nombró a los candidatos sudamericanos, ¿qué decir de Brasil con Neymar?

Brasil con Neymar no tanto, sino que Brasil en Brasil. En el fondo comparto una expresión que dijo Diego (Maradona). Es el campeón y hay que respetarlo, pero si la final de la Copa Confederaciones se juega en otra parte la gana España. Pero el momento espiritual, lo que fue el himno, esa comunión del pueblo con los jugadores, ese asumir el rol de darle una alegría a su país… unido a las condiciones individuales que tiene, entonces te dio un Brasil que hay que respetar más allá de que tenga un técnico campeón (ndr: Felipe Scolari) y de que estén en su casa. Porque más allá de que vos no veas el equipo, que no aparezca, que uno se pregunte cuál es… aparecerá.

Tomado de FIFA.Com

email
Anterior

Hernán Aguirre y Liliana Moreno, campeones de la vuelta del Porvenir y el Tour femenino

Siguiente

Fortaleza venció al América y es líder