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A usted tampoco le importa la tragedia en Colombia

Por Javier Borda @javieraborda   No despierta mayor interés que un hincha muera porque ya solo nos sorprenden las tragedias de grandes proporciones. Un sujeto encapuchado sacó intempestivamente un revólver y disparó contra el carro en el que viajaban hinchas del Once Caldas. Un joven aficionado de 21 años murió y otro de 17 quedó herido. Ese es el resumen de la última historia de la muerte vestida de fútbol. El equipo de Manizales había perdido 2-1 contra Nacional, pero después de esto perdieron todos: Antioquia, la sociedad, la Policía, la familia del fallecido… Pero nada de eso nos aterra y ni siquiera nos sorprende. La verdadera tragedia es la indiferencia y la indolencia. El asesinato de Juan David Atehortúa ocurrió este lunes hacia las 8:00 de la noche en Itagüí y cada minuto que pasa desde entonces es tiempo perdido, camino a la impunidad. La reacción siempre es la misma. Aparece alguna columna simple de rechazo (como ésta); el inicio de exhaustivas investigaciones; la sentencia de que fútbol es el reflejo de una sociedad demacrada; la necesidad de educar y vigilar a las barras bravas; el lamento por las lágrimas ajenas; el pedido de castigo para los violentos; el menosprecio a la ley del Deporte porque aparentemente sirvió para la foto de Santos y Vargas Lleras y poco más; el llamado a las autoridades para que actúen antes, durante y después de los partidos y no solo en los estadios; calificar a Colombia como un país violento… Todos los lugares comunes habidos y por haber… En este país pasa de todo, pero al final no pasa nada. El asesinato de este hincha del Once Caldas no tiene por qué conmovernos. No somos sus allegados, desconocemos lo que fue su vida, si era bueno o andaba en malos pasos, y finalmente muchos podrán pensar, seguramente con razón, que hay cosas más importantes y graves que sentir en estos momentos. Ojalá que este caso sirviera para algo, como debería suceder con cualquier otra muerte, pero no va a ser así. A veces, salen cosas buenas tras la desdicha. “Fue un momento difícil saber que uno de mis primos fue al partido y estaba entre los fallecidos. Ver el dolor de su madre me ha convertido en el jugador que soy hoy”, afirmó Steven Gerrard al ser preguntado por la tragedia de Hillsborough. Nada parecido nos va a pasar. Así los deseos sean todo lo contrario. Si no ha importado que asesinen a un futbolista muchos menos que a un hincha. En Twitter:

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