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Alcohol y deporte

Si hay un producto que, definitivamente los deportistas deben desterrar,  independientemente de su nivel deportivo, es el alcohol, ya que su ingesta puede influir ostensiblemente en la fuerza, coordinación y precisión. Cualquier cantidad de alcohol afecta tanto el rendimiento como a la recuperación del deportista

Es normal que tras una victoria competitiva se pretenda celebrar el éxito con algún tipo de fiesta, pero si esta práctica, donde el alcohol está presente, se convierte en un hábito, el asunto comienza a complicarse.

El etanol afecta el sistema nervioso pudiendo provocar en un primer momento euforia y mayor fuerza, pero el efecto final es depresivo, es decir, deprime las capacidades del individuo para actuar ante cualquier situación y reduce los reflejos. Como consecuencia, los movimientos se relentizan, la coordinación disminuye y si su ingesta fue excesiva puede ocasionar alteraciones en la visión.

Asimismo,, el alcohol actúa como diurético lo cual puede propiciar un cuadro de deshidratación durante la práctica deportiva, y debido a que su ingesta incrementa la pérdida de líquidos, también se produce una pérdida mayor de vitaminas y minerales esenciales para el adecuado desempeño deportivo como el potasio, magnesio, fósforo y calcio. Además, el etanol se absorbe rápidamente en el organismo y obstaculiza el metabolismo de otros nutrientes al mismo tiempo que genera un efecto inhibitorio en la oxidación de las grasas, por lo cual, puede ocasionar un incremento de peso corporal; aumenta la degradación de proteínas, lo cual  perjudica la masa magra del organismo a la par que afecta el sistema respiratorio

El licor no puede reemplazar, ni la preparación mental, ni convertirse en un estimulante.  El etanol puede modificar la capacidad de juicio y aumentar la agresividad. En los casos de ebriedad es cuando se puede ver a ciertas personas en un estado de sobre engreimiento falso.

El alcohol disminuye la fuerza y sobre todo ralentiza la facultad de recuperación del cuerpo. Además, no es ningún producto antiestrés. Beber no conseguirá que la angustia, y las preocupaciones desaparezcan. En todo caso, nos estaremos poniendo  en riesgo de que nos hagamos dependientes, y el deporte nos pase una factura demasiado cara, llevándonos incluso al abandono de su práctica.

En síntesis, Erwin Kaussner, autor del libro High Performance for Champions, advierte que uno de los peores errores que puede cometer un deportista profesional es beber alcohol.  Según este especialista de la nutrición deportiva, las bebidas alcohólicas inhiben la absorción de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales, ralentiza la regeneración de los tejidos necesaria para la recuperación posterior a un esfuerzo físico, daña el hígado que, junto con los músculos, constituye la principal reserva de carbohidratos que los deportistas necesitan como combustible, engorda, afecta a la función cerebral, favorece la aparición de lesiones y hace que las ya existentes curen más despacio

(Resumen agencias)

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