Columna LÍDEROtros

América, Pereira y Quindío

Columna Impublicable 

Por Wilfrido Franco García. 

Todavía retumban en los oídos de todos, aquella frase prepotente y destemplada del presidente del América, Oreste Sangiovanni, cuando en el pasado noviembre afirmó sin pausas: “Que América no necesitaba de los cuadrangulares de enero porque ascendería directamente en diciembre” y “que esos cuadrangulares quedaban para los otros equipos”. La lengua la castiga Dios, dice un refrán del pueblo. Ni en diciembre, ni en enero y el equipo rojo, simplemente es actualmente una vergüenza total para el Cali y el Valle del Cauca. Con jugadores tan mediocres o más que sus mismos dirigentes y con resultados lamentables, que el aficionado escarlata no merece jamás.

El América actual, solo tiene dos grandes activos: el chico Stiven Lucumí, figura con el seleccionado juvenil y su enorme afición que lo acompañó ilusionada en Bogotá, para vivir una de las mayores frustraciones de su historia. De resto, América es simplemente el festín del diablo, donde los futbolistas llegan para devengar sueldos que no ameritan y los técnicos siguen desfilando, cargando fracasos inocultables sobre sus hombros.

La actual junta directiva, ha hecho de tripas corazón, pero en medio de sus razonamientos, también ha fracasado estruendosamente. La afición roja, merece respeto y no más mentiras por parte de sus dirigentes y de muchos de los flamantes periodistas vallecaucanos que engrupen cada año con las mismas mentiras y frases disonantes, como emulando a Sangiovanni y sus errados pronósticos de pitoniso: “Es que América tiene la mejor nómina de la B en Colombia. Hay mucha diferencia entre América y el resto”. Síganse creyendo el cuento.

Deportivo Pereira cayó en la barrena apresurada del cambio de técnico, para sumergirse nuevamente en el fracaso. José Fernando Santa corrió con sus bártulos, en desesperada huida a Neiva y fraguó el fracaso matecaña. Hernán Alberto Lisi fue a penas, un comediante desconocido para el medio. El argentino puso a jugar hombres en posiciones desconocidas y le apostó todo al peor jugador que ha tenido el elenco risaraldense en su historia, el limitado por decir lo menos, José Ramírez, que debe tener un pacto con el diablo para durar tanto en un equipo al cual solo le ha entregado amarguras, decepciones y fracasos. Total, una afrenta extrema perder 1-3 ante un rival menor como el Cortuluá al cual recientemente se le había vencido 2-0 en el mismo Tuluá. El cuadro corazón tendrá ahora que encomendarse al “Milagroso” de su vecina Buga, para mantenerse en primera división con esa nómina tan cortica y limitada que posee Jaime De La Pava.

Deportes Quindío lloró sobre la leche derramada. Pidió a gritos que le devolvieran la fe perdida con un gol infame convertido con la mano del paraguayo Marco Antonio Lazaga. Trampas y más trampas. Pero ese mismo Quindío ofendido y atracado, se olvidó de tres detalles: el año anterior, al mismo Cúcuta lo eliminaron en su estadio con un penal que no fue y le obsequiaron al cuadro milagroso para que convirtiera Carpintero, cuando la clasificación del elenco motilón era un hecho consumado. Se les olvida a los “cuyabros” que el tanto de penal del defensor Wilson Galeano, llegó por una sanción del mediocre Gamarra, a una mano involuntaria del zaguero García y que el segundo gol cafetero, marcado por Stiven Barreiro, llegó tras un tiro de esquina inexistente que también entregó sin pena, el artero ciego Gamarra. “Hoy te dan, mañana te quitan”, máxima de un fútbol como el nuestro que no se regenta por la justicia, sino por las oscilaciones del tiempo y el beneficio a terceros.

wilfridof48@gmail.com

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