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Ángel Hernández, una plata con sabor a oro

Nadie podía creerlo, ni siquiera el mexicano José Alberto Vargas, quien finalmente ganó la medalla de oro… ya que el colombiano Ángel Hernández no tenía rival alguno en la gimnasia trampolín.

Primero, la rutina realizada en la víspera, que lo dejó al frente de las posiciones para la final programada para este miércoles fue perfecta, y así lo premiaron los jueces.

Segundo, porque en su presentación final fue impecable… por lo menos hasta los últimos dos segundos de su actuación. Hasta ese momento, nadie dudaba de que sería la medalla de oro, y así lo verificaban las caras de resignación del público y de satisfacción de los colombianos presentes en el Polideportivo de Gimnasia de Veracruz.

Los segundos que duró volando, precisamente como un ángel, fueron fantásticos. Por momentos, sus movimientos lo hacían ver como un personaje extraído de la película X-Men.

Y quien más sentía su superioridad era el propio atleta.

Eso lo llevó a sentirse ganador antes de aterrizar en su rutina. Cuando hizo su último giro era tal su emoción, que abrió los brazos y aplaudió en dos oportunidades. Su actitud triunfalista no hubiese tenido ningún efecto, como no lo tienen quienes antes de cruzar la meta levantan los brazos para festejar, si hubiera aterrizado bien. Ahí estuvo el problema de su presentación, inclinó ligeramente su cuerpo y se salió unos centímetros del eje en el cual debía girar, para caer de manera irregular, unos centímetros por fuera del borde de la colchoneta.

Todo se vino abajo. El joven colombo-español que había cautivado hasta a los propios mexicanos supo que se le había escapado el oro, aunque estaba seguro que la plata no, así hubiera caído de cabeza, porque el resto de la rutina era inmensamente superior a lo que hicieron los demás competidores, menos el mexicano que había tenido una excelente presentación.

Al final, luego de reclamar la plata, Ángel reconoció que hubo un error en el último elemento de la presentación, porque no pudo levantar los brazos y cayó por fuera de la colchoneta.

Finalmente, el mexicano Vargas se llevó el oro, Hernández se resignó con la plata y el bronce fue para el puertorriqueño Nataliel Cámara.

Terminó así la triste historia de un súper atleta colombiano, a quien se le evaporó un oro seguro, por un instante de regocijo. Sin embargo queda la sensación que Colombia está ante un monstruo de la gimnasia trampolín, que volverá a ser noticia más adelante, cuando con solvencia y seguridad triunfe, luego de que entienda que la competencia termina … cuando termina, y no, antes.

Prensa COC)

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