OtrosSalud

Antibióticos naturales

La palabra antibiótico viene del griego anti “contra” y bios “vida”. Es decir, un antibiótico es un compuesto que sirve para eliminar o impedir el crecimiento de organismos infecciosos en personas y en animales.  En la actualidad los antibióticos químicos, sintéticos o artificiales como la penicilina o la amoxicilina entre muchos otros, se usan cotidianamente para combatir cualquier cantidad de enfermedades.

 

Sin embargo, su abuso está produciendo generaciones de bacterias resistentes; las infecciones se agravan y el paciente no se cura. Incluso ya se han detectado bacterias “indestructibles” a las que no les afectan ningún tipo de antibiótico conocido.

“Esta situación plantea la desconcertante posibilidad de que llegará un momento en que los antibióticos, como sistema terapéutico, tendrán interés sólo desde un punto de vista histórico”, ha advertido el doctor Stuart Levy, experto de fama mundial sobre la resistencia a las bacterias.

No obstante, muchas de estas enfermedades también se podrían curar a base de plantas, frutas y hortalizas. La ventaja de los antibióticos naturales,  es que no causan efectos secundarios. La naturaleza produce incontables sustancias que inmunizan el cuerpo humano contra virus y bacterias nocivos. Por ejemplo, el brócoli y otras hortalizas como las  crucíferas, las papas, los frijoles, las espinacas y los rábanos ayudan a prevenir el cáncer. El ajo y la cebolla ayudan a reducir tumores y evitar ataques al corazón.

El autor del libro Antibióticos naturales, Stephen Buhner, dice que el hecho de que los antibióticos naturales no generen resistencias por parte de las bacterias ya es suficiente para plantearse su empleo regular, pero no hay que olvidar que, además, favorecen el proceso de regeneración epiteliar, estimulan los mecanismos naturales de eliminación, promueven el funcionamiento de los órganos en general, inhiben el crecimiento de los gérmenes patógenos y aumentan las defensas del organismo, mientras que los antibióticos sintéticos suelen bajarlas.

Para reforzar el sistema inmunológico es conveniente que nuestra dieta esté compuesta por alimentos ricos en proteínas vegetales procedentes de Leguminosas como: lentejas, garbanzos, habas… Granos integrales como arroz, avena, maíz, cebada… frutas y verduras entre las que se destacan las ciruelas, ya que contienen casi todas las vitaminas del complejo B, lo que las convierte en excelentes antibióticos naturales.

Para prevenir las infecciones conviene asimismo reducir al máximo el consumo de harinas, azúcares refinados, lácteos y carnes.

Existen además plantas medicinales con acción antibiótica frente a bacterias, virus y hongos activadores de las defensas que conviene consumir con cierta regularidad como el té, orégano, tomillo y el propóleo, así como la inclusión en nuestra dieta diaria de prebióticos (sustancias que se encuentran en alimentos como el trigo, ajo, melocotones, cebolla, remolacha o las alcachofas), y/o probióticos (presentes en alimentos como el yogur y leches fermentadas, ambos ayudan a equilibrar y mantener saludable la flora intestinal y la vaginal, disminuyendo así la susceptibilidad de sufrir infecciones de estómago, intestino y vaginales. A la par que tienen un importante papel anticancerígenos, sobre todo en el colon.

(Resumen agencias)

email
Anterior

Poema al Real Madrid

Siguiente

Caterine Ibargüen, destacada en la web de la IAAF