Columna LÍDEROtros

Medocridad en el arbitraje colombiano

Columna impublicable.

Por Wilfrido Franco García

Un nuevo cuento o disculpa, hace carrera en la interna del fútbol colombiano, repleto de fábulas y coartadas. Resulta que para los analíticos del arbitraje, que en su mayoría fueron jueces fracasados, ya los culpables de las decisiones erradas no son los centrales, sino los asistentes.

Hasta donde yo entiendo, la última palabra, la definitiva y la decisión total la tiene el juez central. Nunca un asistente será el hombre de la terna o el cuarteto quien dicte sentencia final. Que fue Jorge Álvarez quien otorgó el gol en fuera de lugar de Edinson Toloza en Barranquilla y no Juan Carlos Gamarra. Que se festejó la increíble jugada de Macnelly Torres aunque el gol fue totalmente en posición viciada. Eso no importa porque Macnelly juega mucho. Luego, el tanto legítimo que le anularon en Envigado al paraguayo Robín Ramírez, no lo anuló Carlos Anaya, sino el asistente nariñense Cristian De La Cruz. Y encima, se decretó un penal inexistente para que Envigado le gane al Tolima; pero eso no importa, pues Envigado es pura lucha y juventud. Allá que se joda el Tolima.

No es culpa de Oscar Gómez que expulse a Sebastián Ayala de Equidad, pero deje a Juan Carlos Guazá del Deportivo Cali en el campo de juego cuando merecía mucho más la roja que el volante de Equidad. No seamos tan pendejos. La última palabra la sigue teniendo el central y cuando la embarran los líneas, él tiene toda la potestad de rectificar la decisión o acabarla de embarrar.

Es tan mediocre el arbitraje colombiano, muy parecido al español, que Ulises Arrieta el mismo que validó el gol con la mano de Lazaga del Cúcuta, y en el mismo partido le dio al Quindío un penal inexistente y cobró un tiro de esquina que jamás hubo, para el segundo gol de los cafeteros, dizque estaba sancionado indefinidamente. Pues ríanse, el mismo Arrieta volvió a ser nombrado y ya dirigió Equidad ante Águilas en la Liga colombiana.

Con el perdón de Cortuluá que no tiene la culpa de la mediocridad de sus rivales, y con perdón de Jaime De La Pava a quien considero un estudioso del fútbol, pero que el equipo corazón del Valle del Cauca sea líder del fútbol colombiano (aunque sea de manera efímera), con una nómina de muchachitos muy buenos seguramente, pero totalmente desconocidos, termina por evidenciar el nivel del balompié colombiano.

Parece ser que administrar pobreza es mucho más rentable que armar equipos serios, en una liga donde se afianza la premisa matemática: “Cualquiera le gana a cualquiera”.  El arbitraje nuestro y el nivel de juego en Colombia, es cuestión de pobreza. Se maneja el PIB más bajo del mercado.

Contacto: wilfridof48@gmail.com

 

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