Bellos y BellasEventos EspecialesOtrosPolideportivo

Arnold J. Brown: ejemplo de vida de un un campista sanandresano en Moscú

Desde 2008 ingresó al programa de campamentos de San Andrés, fue seleccionado para el encuentro nacional de 2009 y aunque desde hace dos años estudia medicina en Moscú, hace lo imposible por cumplir la cita que año tras año lidera Coldeportes y que no se quiere perder por toda la experiencia de vida que en cada encuentro construye.

 

Solo hay que conocer a Arnold Josué Brown y a sus hermanos Stiven y Nehemías, para darse cuenta de  la pasión de los jóvenes que han recorrido un camino largo construyendo valores, sueños y compartiendo historias de vida que los hacen cada vez más humanos y transformadores de realidades sociales posibles de cambiar.

Este estudiante de medicina, que vive con su hermano mayor en Rusia, no lo piensa dos veces para llegar a la Isla del mar de los Siete colores, a participar en el campamento que elige a los mejores para el encuentro nacional.  “El primer campamento nacional en el que participé, en Huila 2009, marcó mi vida porque conocí muchas culturas, compartí experiencias de vida y conocí otra Colombia, esa que representa una potencia joven que es el motor para un cambio que parte de lo individual y lo espiritual y que se refleja en la sociedad.”

Este joven sanandresano, campista consagrado, le contó a Colombia que llegar a Moscú es fruto de un espíritu de superación que se cultivó en los campamentos juveniles,  en donde se cumple con una mística que los fortalece para crear, expresar, hacer las cosas que les gusta y aprender de las dificultades que se presentan en la vida. “El recorrido con los campistas de Colombia me ha permitido estar donde estoy, no es solo mi experiencia, es la de mis hermanos también. Los tres le agradecemos a la vida  por la oportunidad de pertenecer a este programa tan maravilloso”.


 

Arnold, no pudo estar el año pasado, pero este año no lo dudó para “volarse” de clases, con la responsabilidad de asumir que cuando retome la universidad debe triplicar el tiempo de estudio para continuar siendo uno de los estudiante más destacados de la carrera, porque la pasión y el amor que se siente de ser campista, merece que entregue lo mejor de él en cada actividad que realiza. “Cuando yo regrese, seré un médico que trabajará con y para los campistas, porque esto vale la pena, porque somos una familia que lleva un mensaje permanente de superación desde lo personal, desde lo colectivo y lo social”.

“El motor de Colombia, son nuestros sueños, aquellos que construimos con alegría y tenacidad, con retos y desafíos y así es como nos conocen ya en Moscú, como dos guerreros colombianos a quienes no les ha quedado grande aprender otros idiomas, sobrevivir en otra cultura y adaptarse a ella. Eso se lo debemos a San Andrés, a Coldeportes, pero sobre todo a nuestra familia por creer es este tipo de iniciativas como los campamentos juveniles de Colombia. Quiero que mi hermano menor siga nuestros pasos, porque seguro seremos jóvenes de éxito que trabajaremos por un país más amable”.

Así se despidió Arnold de los campamentos, con el corazón abierto y asegurando que como ésta podríamos contar 958 historias más, cada una con un ingrediente distinto, pero dignas del ejemplo de vida de un campista colombiano.

(Prensa Coldeportes)

CAJASAI: comprometida con el desarrollo social, deportivo y económico de la región y del país
email
Anterior

Reflexión del día: Excusas

Siguiente

Cuarta derrota en línea para Piratas en la Liga Directv de baloncesto