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Aromas de la Libertadores

Columna Impublicable.

Por: Wilfrido Franco García.

La vieja Copa Libertadores que comenzó por allá en 1960, retornó de golpe. Regresó con la carga emocional y tanto recuerdo atado al alma de aquellos que aman el fútbol. El certamen por antonomasia de Suramérica; ahora con patrocinador oriental; uno más en la lista reciente. Con otro nombre; pero con la misma esencia. Tantas remembranzas, tantas figuras, tantos partidos y tantos goles que se apilan en el pensamiento…

De nuestro lado, del margen colombiano, dos copas… solamente dos. Muy poquito para más de cincuenta versiones que se han disputado. Chistes sonoros como aquel equipo colombiano al que llaman “Rey de Copas”, cuando Independiente de Avellaneda ha ganado siete, Boca Juniors seis, Peñarol cinco y Estudiantes de La Plata cuatro, cifras lejanas para una solitaria celebración. Igual, sería “Rey de Copas”, el Once Caldas que se brincó la historia por encima de aquellos llamados grandes de nuestro país y la ganó a pulso, entrega y sudor.

Ahora, las ilusiones de una grata presentación nuestra, al menos una semifinal histórica como aquella del Cúcuta Deportivo de Jorge Luis Bernal ante el Boca Juniors. Un “Doblemente Glorioso” que fue sacado por los xeneizes, cuando iba a rumbo a repetir la epopeya escrita por el profesor Luis Fernando Montoya con el Once Caldas de 2004. Al Cúcuta lo frenó la Confederación Suramericana de Fútbol a punto de pito, porque su imagen, su nombre y su abolengo no correspondían al marketing, al negocio, al business o al dinero que siempre trae atado el nombre del Boca Juniors.

Hoy, retornan los dos gigantes bogotanos Millonarios y Santa Fe, acompañados del ahora constante Deportes Tolima. Esperamos que embajadores, cardenales y pijaos, pongan en alto el nombre de Colombia en un certamen donde hemos sido mucho más candidatos, triunfadores morales y participantes, que verdaderos protagonistas. Es un buen instante para confirmar el estelar momento que vive nuestro fútbol de selecciones, luego de una larga época de oscurantismo y en medio de las mediocridades del torneo interno, repleto de televisión y dólares en contratos, y falto de hinchas en los estadios y de verdadero espectáculo en las canchas.

Los aromas del Deportivo Cali de 1978 con la inolvidable delantera de Torres, Scotta y Benítez, ante un gigante como el Boca de Juan Carlos Lorenzo. El primero que se acercó a la gloria fue el azucarero. Las cuatro finales del América: tres desperdiciadas por los ambages de Gabriel Ochoa Uribe.

Aquella historia triste ante Argentinos Juniors en el 85, a un mero penal de distancia. Luego la superioridad del River Plate del “Bambino” Vieira en 1986 y la cruenta y amarga final de Santiago ante el Peñarol en el 87. Después, Umaña en 1996 y otra derrota ante el River Plate de Hernán Crespo. La gloria de Atlético Nacional en 1989 en una Copa que le perteneció al vuelo indómito del “Palomo” Usuriaga. Ganada por la tenacidad de Leonel Álvarez y los penales que atajó René Higuita.

Otra final que se le fue al Deportivo Cali de Yepes, Zapata, Bedoya y Víctor Bonilla ante el Palmeiras en 1999. El título con muchos visos de hazaña del Once Caldas de Montoya en 2004, dejando apeados a grandes del continente como Santos, Sao Paulo y el mismo Boca Juniors de Bianchi. La enorme actuación de Juan Carlos Henao y los golazos inolvidables de John Viáfara y Arnulfo Valentierra. Nombres, secretos, historias, drama. Aromas de la Libertadores. Una copa que nos coqueteó muchas veces, pero que solamente dos veces se quedó a vivir en el corazón colombiano.

P. D. ¿Cuándo será que las transmisiones de fútbol en Colombia, informan las alineaciones y no muestran pegotes de colores que ni se entienden, ni se ven, ni se leen? Supuestamente, hay que informar al televidente.

 wilfridof48@gmail.com

 

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