Columna LÍDEROtros

Así somos, así jugamos

Por: Wilfrido Franco García.

Hay frases hechas en el fútbol que revelan verdades en medio de sus ponencias: “Se juega como se vive”, “El que no hace los goles los ve hacer”, “El que tiene la pelota, maneja el resultado”, “Es un gran futbolista sin balón” o “Nos faltó un centavo para el peso”.

Tantas frases, en torno al juego, que son evidencias del destino. El torneo nuestro es el reflejo de todas estas situaciones que se vislumbran mucho más allá de las fronteras, en torneos como la Copa Libertadores donde en estos momentos, los tres flamantes representantes nuestros, llamados dizque “equipos grandes”, están parcialmente eliminados de los octavos de final del certamen. Por supuesto, por debajo de las expectativas creadas de antemano.

Sentados en la silla asignada de un estadio o al frente de la televisión, ver jugar a Atlético Nacional, Independiente Santa Fe y Deportivo Cali es una afrenta a la vida. Es intentar cruzar el Niágara en bicicleta. Es una apuesta a morir de miedo a cada instante. Es como correr el rally Dakar, en un auto sin frenos. Es un parto total. Nadie te da seguridad de nada. Se muestran destellos de gloria, brochazos de calidad y aperturas a la fantasía. Pero luego, miramos atónitos: el error infantil de un defensor que parece un principiante, el craso desliz de un arquero veterano que ya ve poco, la falta artera de un volante de marca que nunca aprendió a hacer algo más que pegar, la increíble resolución de un delantero que carga los genes de un fútbol como el nuestro limitado para hacer goles a través de los tiempos, el manejo intermitente de varios volantes que aprendieron la letra menuda de la “Rosca Paisa” donde el fútbol se juega de oriente a occidente y no de norte a sur, o viceversa. Quemar tiempo cuando se gana, porque el 1-0 “garantiza” los tres puntos. Estrellitas ‘torero’ que no caminan, levitan, y se creen mejores que Willington o Pelé, cuando son ciertamente ídolos de barro que esconden sus vergonzosas actuaciones en descansos repletos de alcohol y sexo. Arbitrajes que se acomodan al local o al equipo burgués, en contra del visitante o de aquel que no tiene mucha historia, y terminan haciendo mal efecto cuando los equipos nuestros salen de las fronteras. Fútbol a cuenta gotas. Fútbol escaso. Fútbol con el dique seco como sí se jugara en las estepas dañadas del sufrido Casanare actual.

Viendo a verdolagas, cardenales y azucareros, entiendo aquella frase de “Se juega como se vive”. Somos una raza talentosa, con esquirlas de genialidad, que se gastan en hacer el daño al otro y no en mostrar el verdadero espíritu de la grandeza. Somos lentos, perezosos, timoratos y con un pobre mentalidad ganadora. Llevamos años y años tratando de cambiar, pero no lo logramos y ello, se refleja en las pobres presentaciones de estos tres “grandes” en la Copa Libertadores, donde esperamos que en la última oportunidad se haga el milagro de la clasificación soñada por andar mirando por encima del hombro a los tales Zamora, O’Higgins o Newells. Nos creemos superiores y a la hora del té, no lo somos. Somos hijos de una tierra que lo tiene todo para ser potencia mundial y termina, viendo como los extranjeros usurpan la patria y los corruptos dirigentes locales, acaban con lo poquito que nos dejan. Así somos acá: talentosos y cobardes. Creativos y corruptos. Técnicos, pero sin actitud. Podemos, pero poco concretamos. Así somos… así jugamos.
P. D. Es tan discreto el nivel del arbitraje en la liga española, que sin dudarlo, Hernando Buitrago, Juan Carlos Gamarra o Wilson Lamouroux, serían los mejores pitos en la liga ibérica. ¡Qué horror el nivel tan discreto de la tal llamada Liga de las Estrellas, donde Messi sigue marcando a punta de penales inexistentes!.

Contacto: wilfridof48@gmail.com.

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