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Brasil, semillero de fútbol y letras

Escritores han encontrado en el balompié a su mejor inspiración para crear sus obras.

La tierra brasileña no solo ha sido punto de origen de algunos de los más grandes jugadores del orbe.

El futbol no es ajeno a la literatura; trazos en el mismo eje. Se crean relatos sobresalientes, los protagonistas no necesariamente son los 22 hombres dentro del rectángulo verde.

La inspiración para escritores, como Vinicius Moraes, poeta brasileño, Pier Paolo Pasolini, escritor y cineasta italiano, sobre las vivencias dentro y fuera de las canchas, es plasmada con el fin de extasiar al público del fervor que provoca el futbol. Una crónica es igual o más poderosa que noventa minutos de atención.

Sin embargo, el balompié también genera detractores, como alguna vez lo plasmó Jorge Luis Borges: “(El fútbol es) una cosa estúpida de ingleses. Un deporte estéticamente feo. Once jugadores contra once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos”.

Si el soccer (como lo llaman los estadunidenses) fue creado por los ingleses, por lo tanto, los brasileños le pusieron sabor y lo convirtieron en un lenguaje, así como narró Pasolini en Palabras de Corsario, donde emitió su por qué de la derrota de Italia frente a Brasil, en la final del Mundial de México 1970.

“¿Quiénes son los mejores regateadores del mundo y los mejores goleadores? Los brasileños. Por lo tanto, su fútbol es un fútbol poético: de hecho, en él todo está basado en el regate y en el gol”.

Vinicius, al contrario de Borges, dedicó un poema a uno de los tres grandes canarinhos, seleccionado en Suecia 1958, Chile 1962 e Inglaterra 1966, y quien compartió vestidor con Edson Arantes do Nascimento Pelé: Manuel Francisco dos Santos Garrincha (QEPD): “El ángel de las piernas tuertas”.

A un pase de Didí, Garrincha avanza con el cuero a los pies, el ojo atento, dribla una vez, y dos, luego descansa cual si midiera el riesgo del momento.

Tiene el presentimiento, y va y se lanza más rápido que el propio pensamiento, dribla dos veces más, la bola danza feliz entre sus pies, ¡los pies del viento!.

En éxtasis, la multitud contrita, en un acto de muerte se alza y grita en unísono canto de esperanza.

Garrincha, el ángel, oye y asiente: ¡goooool! Es pura imagen: la G chuta la O dentro del arco, la L. ¡Es pura danza!.

Luiz Ruffato, quien recientemente publicó su obra Entre las cuatro líneas, concentró anécdotas de jugadores, árbitros, aficionados, ensalzó emociones que provocó (provoca y provocará) el futbol en el pueblo brasileño.

A pocos días para el silbatazo inicial del Mundial de futbol edición 2014. Un mes de competencia, noventa minutos de esperanza, pero solo necesitamos de un instante para acercarnos a las letras.

Por Alejandra García de www.laaficion.milenio.com

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