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Cómo vencer la pereza

La pereza es un mal hábito que puede tener lugar en tu vida si no eres cuidadoso.  Es como una voz en tu cabeza que te mal aconseja, por ejemplo,  a quedarte un rato más en el sofá viendo televisión, aún cuando tienes algún pendiente o proyecto esperando a ser terminado.

La pereza es un estado de desamparo aprendido en el que simplemente se hace caso omiso  a lo que debes hacer a pesar de que tienes la capacidad para emprenderlos. A continuación te presento un par de consejos para evitar que te venza la pereza:

Lo primero que debes hacer es hacer frente a esa  voz dentro de tu cabeza, ya que ésta se interpone en tu camino para conseguir que hagas algo, por lo que debes aprender a llevarle la contraria y decir “no” a sus sugerencias.

Otra manera de vencer la pereza es poniéndote en sintonía con las fluctuaciones en los niveles de energía que tengas durante un día. A menudo, existe un momento en el día en que nos sentimos cansados y sin ganas de hacer nada. El problema radica en que, existen otros momentos en el día en los que no necesariamente es cansancio, sino que nuestra mente está un poco dispersa.  Un poco de ejercicio rápido puede hacer que la sangre que fluya en tu cuerpo y le dé el empujón de energía que necesita para ponerse en marcha. Una caminata rápida  o un par de minutos corriendo bastarán.

Debes estar consciente de que no basta con comenzar una tarea, sino continuar trabajando en ella hasta que esté terminada. A veces solemos perder de vista el objetivo general de lo que estamos trabajando puesto que nos quedamos atacados en los pasos intermedios del proceso.

La mayoría de las personas tenemos más de una tarea a realizar en el lapso de un día y la falta de decisión para comenzar a trabajar en lo que debemos, es la primera razón por la que aplazamos las cosas, prolongando la desidia y la pereza. Supongamos que tienes un proyecto que debes entregar en breve. Lo primero que debes hacer es no malgastar el tiempo y luego de seccionar el proyecto en tareas más simples, debes elegir una de estas tareas y trabajarlas en un periodo de tiempo determinado, por ejemplo, en una hora recolectarás todas las imágenes que requiera el proyecto. Al ponerte límites de tiempo, aprenderás a darle  a tu trabajo la atención que requiere y al mismo tiempo, a poner en segundo plano las otras cosas que te rodean y te distraigan.

Trabajar durante demasiado tiempo resulta tedioso y al mismo tiempo, aminora nuestra creatividad.  Cuando estamos enfrascados en una tarea es recomendable tomar un descanso, ya que es una buena recompensa por la determinación con la que estamos realizando nuestra tarea. No obstante, el hábito de recompensarte después de trabajar se vuelve algo que comenzamos a esperar con interés e incluso cambia el estado de ánimo una vez que podemos sentarnos a relajarnos y ya no tener que preocuparnos por los quehaceres inconclusos.

Es normal sentir pereza a veces y no tienes porque sentirte mal por ello; lo que importa es que hagas un esfuerzo para saber sobrellevarla. Recuerda que si quieres algo bien hecho, tienes que al menos, empezar a trabajar en ello.

Superar la pereza conlleva a que aprendas que en ocasiones deberás obligarte a ti mismo a hacer tareas y proyectos que quizás no quieras o no te guste hacer. Debes saber que incluso las cosas que más se te dificultan no siempre son tan malas como parecen. Incluso, es mejor ponerse a trabajar cuanto antes y no darnos tiempo para pensar en lo tedioso que será esa labor pendiente.

El elemento más importante que te hará mucho más productivo es la motivación interna. No puedes delegar tus tareas a otras personas o pensar únicamente en los incentivos que terminar tus tareas a tiempo te traerá. Al establecer prioridades, organizarte mejor y encontrar tu inspiración podrás comenzar a sacarle mayor provecho a tu tiempo.

Publicado en: http://optimistas.es

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