Columna LÍDEROtros

Con rabo de paja

Por: Wilfrido Franco García.

La falta de Andrés Felipe Orozco sobre Carlos Augusto Rivas, fue cruel y miserable.

Fue una patada artera que merecía algo más que una tarjeta roja, pero el mediocre árbitro del Meta, Ervin Otero (debe ser otro de los mimados del también mediocre Oscar Julián Ruiz), solo atinó a sacarle una tímida tarjeta amarilla.

Lo de Orozco no tiene disculpas, ni contemplaciones. Fue por la carne, como Jack, el destripador. Pudo acabar la meteórica carrera deportiva de Rivas, el buen delantero de Jamundí, en el Valle del Cauca. Y el viejo zaguero central veterano paisa no tiene ninguna justificación. Pero sí da mucha risa, oír las voces disonantes y de plañidera de aquellos que hacen de la radio en Cali un entuerto de sobadas de chaqueta, agradecimientos al aire y cupos publicitarios por cobrar. Pedían a gritos: “! Crucifíquenlo, crucifíquenlo. A Orozco crucifíquenlo!” y mucho más gracioso, fue oír al flamante capitán del Deportivo Cali, Andrés Pérez: “Es que yo no le di la mano a Orozco, porque eso no se hace con un colega”; olvidándose el volante bogotano que hacía ocho días había mandado como por entre un tubo por una patada idéntica y soez, al juvenil medio campista de Millonarios, Daniel Mauricio Torres, que tuvo que salir lesionado por varias semanas, a los 42 minutos del primer tiempo, por una “caricia” descomunal del mismo Andrés Pérez. Eso se llama “rabo de paja”.

Podrán decir los áulicos de cada ocho días en el “Pascual Guerrero” que Pérez es el mejor jugador, que es un crack, que es el alma del Deportivo Cali y que es un profesional a carta cabal, pero nunca dicen, ni cuentan cómo y cuanto pega. Como recupera entrando desproporcionadamente como lo hizo Orozco con Rivas. Como cada ocho días le perdonan merecidas rojas, porque juega al filo de la navaja, emulando la estirpe “picapiedrera” de los Bréiner Belálcazar, Marco Canchila, José “Ringo” Amaya, Andrés Felipe Cadavid, Juan Carlos Quintero, Hárold Martínez, Daniel Machacón y Alexander Jaramillo, entre muchos bárbaros que todavía abundan.

Las pruebas son irrefutables: en este segundo semestre, Clausura 2014, Andrés Pérez ha jugado 13 partidos, fue amonestado ocho veces y fue expulsado una vez, o sea que solamente pasó en limpio en cuatro juegos y eso, porque los árbitros como el antioqueño Oscar Gómez ante Millonarios, le perdonaron la merecida expulsión. Es mejor guardar silencio, cuando uno tiene rabo de paja. Y ni hablar de Germán Mera, capaz de acciones tan cobardes como pisarle la cabeza a un rival que estaba en el piso como sucedió con Anderson Plata.

Pero qué se puede esperar de un futbolista que en 2010 partió la tibia y el peroné de un crack en proyección como Juan Fernando Quintero y tiene otro antecedente más, actuando con el Deportivo Pasto.

Tanto a Andrés Felipe Orozco, como Andrés Pérez y Germán Mera, los deberían sancionar ejemplarmente, porque el fútbol no se hizo para pegar y andar quebrando rivales; se hizo para la estética y el goce de un juego por placer. Así que cuando uno tiene rabo de paja, es mejor, mutis por el foro. Incluyendo a los amigos de la radio caleña, que siempre ven la paja en el ojo ajeno, pero nunca la viga en el suyo.

P. D.

Alemania campeón del mundo, de cuatro equipos en la Champions, tres son primeros de sus grupos y el otro es segundo. La Bundesliga muestra mejores espectáculos que la jarta liga italiana, la famélica liga española que se juega entre tres o cuatro equipos, y la liga inglesa donde los jugadores locales, no existen. Müller sigue siendo figura como en los dos últimos mundiales donde estuvo y anota de a tres. ¿El “Balón de Oro” seguirá siendo para los bonitos o para los verdaderamente mejores?

¿Cuál será el cuento que esconde el Manchester United respecto a la verdadera lesión de Falcao García?

¿Quién se beneficiará con la convocatoria obligada de los mejores jugadores de Santa Fe, Tolima y Nacional? ¿A quién quiere Pékerman joder y a quién quiere favorecer?

CAMPAÑA: ¿Cuándo será que la Gobernación del Valle del Cauca termina o inicia las obras de las vías de ingreso a Caicedonia y Sevilla? También son municipios de la región y hacen parte de la geografía vallecaucana. Pero están abandonados a la buena de Dios con carreteras que son miserables caminos de herradura. Algo increíble en pleno siglo XXI. ¿Será por eso que estos municipios hablan cada rato de unirse a otros departamentos, como lo quiere Cartago insistiendo en ligarse a Risaralda?

Contacto: wilfridof48@gmail.com.

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