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Cuando nada esperas…

Por Jossie del Valle Conty.

La vida nos presenta cada día oportunidades para crecer y evolucionar interiormente y de esta forma adquirir sabiduría que no tiene nada que ver con la inteligencia sino la habilidad de haberle sacado provecho a las lecciones que hemos de aprender a lo largo del tiempo.

Hay ocasiones en que tenemos que cerrar puertas cuando sabemos que ya esa puerta no nos conduce a ningún lugar, la costumbre, el miedo o la rutina nos hace en ocasiones quedarnos más de lo debido en situaciones o en relaciones que no pueden ayudarnos a nuestra realización personal y que no llenan nuestras expectativas, entonces es que hay que darle paso a una nueva forma de entender el acontecer de la vida a través de la capacidad de entregar.

Entregar significa dejar llevarnos por lo que la propia vida tiene preparado para nosotros en  el orden divino en el que transcurre toda la creación de Dios, está relacionado con un desarrollo mayor de la fe lo cual a su vez es compatible en confiar aunque no veamos, aunque en el momento nada haya pasado que permita la transformación de nuestro presente.

En un sinnúmero de circunstancias cuando menos esperamos es cuando nos ocurren las mejores cosas en la vida cuando simplemente dejamos fluir y entregamos es como si le dijéramos al Universo, yo confió, y dejo que a mi vida lleguen grandes regalos. A mí en mi carácter más personal me sucedió, cuando creía que ya no habían esperanzas para encontrar ese ser complementario, ese amor maravilloso de pareja que en verdad nos haga mas agradable el tránsito por la vida, cuando simplemente cuando ya no esperaba fue precisamente cuando llegó una  persona especialmente hermosa interiormente a mi vida quien aporta cada día maravillosas lecciones de sabiduría con su fortaleza, su positividad y su enorme capacidad para ver el vaso medio lleno siempre a pesar de las dificultades  y los problemas que nos reten como parte de nuestro paso por la existencia.

Es fundamental, entregar y no aferrarnos a desear o pretender que los acontecimientos se den y las cosas ocurran a nuestro tiempo y de acuerdo a nuestra voluntad. La ley de atracción solo funciona cuando somos capaces de dejar fluir la vida como parte del plan de Dios y entonces cuando estás en paz, cuando nada esperas es cuando precisamente ocurren los mejores acontecimientos porque hemos permitido sin presiones de tiempo ni impaciencias que el orden divino se manifieste en nuestra vida.

Publicado en: anglesamor.org

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