Columna LÍDEROtros

De acá y de allá

Allá. No le bastó a un equipo como el Bayern Múnich haber ganado seis títulos en un año, contando el reciente del mundial de clubes en Marruecos, (ningún equipo lo había logrado), para poner más de dos jugadores en la selección ideal de la FIFA. Mientras, increíblemente, un equipo en declive, con jugadores marchitos, fatigados y cansinos, lo supera, según los intereses del marketing mediático del ente mundial. Solamente el irregular Manuel Nahuer, quien personalmente opino no es el mejor arquero del mundo, y el capitán Philipp Lahm, tuvieron la venía y la cortesía de los dueños del fútbol.

Jugadores de elite como Thomas Müller, Jerome Boateng, Mario Göetze, Tony Kroos o Bastian Schweinsteiger del Bayern, o el defensor Hummels o el delantero Reus del Dortmund, están muy por encima de varios que terminaron como los mejores de la selección ideal. Inclusive, porque no tiene tanto marketing, ni es tan mediático, nuestro James Rodríguez debió estar entre los elegidos o por lo menos ser candidatizado, siendo para muchos periodistas, analistas y expertos, el mejor jugador de la eliminatoria suramericana junto al uruguayo Luis Suárez y el chileno Arturo Vidal.

Es cuestión de gustos; pero en el once de la FIFA, no puede ser justo que al mismo Barcelona que el Bayern le endosó un global de 7-0 en la Champions, tenga más representantes que el equipo germano.

En el mundial, se sabrá quién es quién, esperando que los arbitrajes no lleven de la mano al local y a otros con acentos ibéricos.

Acá. Lo dijo recientemente el técnico uruguayo Julio Avelino Comesaña del Patriotas de Boyacá: “No tenemos la estructura, la historia, la hinchada y los patrocinadores para estar en la A, comparando con otros equipos”.

Es una verdad de apuño y lo dice un conocedor. Este año, la primera división colombiana parece un torneo de la cancha Marte en Bucaramanga, la Copa Ciudad Pereira, el torneo del SENA en Cali o el torneo del Olaya en Bogotá. Equipos de barrio, sin alcurnia, sin hinchas, sin sedes, sin estadio y lo peor, sin estructura.

Afanados por la desorganización que se apropió de un fútbol contaminado de influencias; pero que no buscó en el orden, la premisa de sus realizaciones. Las asistencias a los estadios colombianos tienen la tendencia de seguir disminuyendo con tanto hijo de vecino inscrito como profesional, a la fuerza, a las patadas o en el mejor de los casos, a la suerte.

Sin orden, estructura y nula organización se creó el tal ascenso y descenso en Colombia. Verán cómo este año se pagará a sangre y fuego, la desfachatez de jugársela sin estructuras. Hasta el patrocinador – propietario, está de los pelos.

P. D.

El mundial de ciclismo en pista en Cali será todo un éxito y un abrebocas de lujo a la actividad deportiva de este año.

Por: Wilfrido Franco García
wilfridof48@gmail.com

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