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Decálogo del buen ecologista

Nadie puede menospreciar lo importante que es respetar los ecosistemas, conservar así sea en  “algo” la biodiversidad, contaminar menos, o cuidar mejor los recursos naturales…

El periodista y escritor español de la Naturaleza Joaquín Araújo, dice:  «Nuestros actos más triviales pueden aliviar o empeorar la salud global de la tierra. Ser consecuentes de nuestro considerable poder personal y de la enorme responsabilidad que adquirimos usando recursos y energía, es el primer propósito de la ecología de la vida cotidiana».

Un buen ecologista:

1. Colabora en el reciclaje de papel, pilas, plásticos, vidrio, etc. Hace que en su casa se seleccione la basura y que se vierta en el contenedor adecuado.

2. No tira basura en la calle, en el campo, en la playa, en el bosque… Utiliza papeleras y contenedores.

3. Nunca mata ni maltrata a los animales, por muy pequeños que éstos sean. Todos son importantes.

4. No desperdicia el agua. En la ducha, al lavarse las manos o los dientes, etc. mantiene el grifo cerrado cuando no se necesite.

5. Aprovecha bien la energía eléctrica. Apaga las luces de su casa y no mantiene aparatos eléctricos funcionando o conectados cuando no se necesitan.

6. No vierte aceite por el fregadero de la cocina. Evita contaminar los ríos o el mar.

7. No usa aerosoles que destruyen la capa de ozono. Se asegura de ello en la etiqueta del producto.

8. Evita todo tipo de ruidos estridentes: música exageradamente altas bocinas, etc. No colabora con la contaminación acústica.

9. Siempre que puede, contempla y estudia la Naturaleza en su estado puro. Sabe que también tiene la obligación de colaborar con su conservación.

10. Colabora con grupos ecologistas en la denuncia de actos contra el medio ambiente: vertidos ilegales, matanzas furtivas, talas de bosques…

 

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