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Día del niño: Qué es un niño

El Día del Niño en Colombia se celebra todos los años el último sábado de Abril. Es un día conmemorativo dedicado a los más pequeños, que representan el futuro de nuestra sociedad. Esta celebración fue instituida por el gobierno colombiano en el año 2001, durante la presidencia de Andrés Pastrana y se denominó “día de la niñez y la recreación”.  


Los niños vienen en diferentes tamaños, pesos y colores, pero todos tienen el mismo credo: disfrutar cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día.

Se les encuentra donde quiera: encima, debajo, trepando, colgando, saltando…

Los papás los adoran, las niñas los odian, las hermanas y hermanos mayores los toleran; los adultos los desconocen, y el cielo los protege.

Un niño tiene el apetito de un conejo, la digestión de un traga espadas, la energía de una bomba atómica, la curiosidad de un gato, los pulmones de un dictador, la imaginación de Julio Verne, el entusiasmo de un chimpancé…

Le encantan los dulces, las navajas, la Navidad, los libros con  láminas, el campo, el agua, los animales grandes, papá, los trenes, los domingos por la mañana y los carros de Bomberos.

Le desagradan las visitas, la escuela, las lecciones de música, las corbatas, los peluqueros, las niñas, los abrigos y la hora de acostarse.

Nadie más se levanta tan temprano, ni se sienta a comer tan tarde. Nadie más se divierte tanto con los árboles, los perros y la brisa. Nadie más puede traer en el bolsillo un cortaplumas oxidado, una fruta mordida, un metro de cordel, un saco vacío, dos pastillas de chicle, seis monedas, una honda, un trozo de sustancia desconocida y un auténtico anillo supersónico con un compartimiento secreto.

Cuando estás ocupado, un niño es un carnaval de ruido desconsiderado, molesto y entrometido. Cuando quieres que dé una buena impresión, su cerebro se vuelve de gelatina o se transforma en una criatura salvaje y sádica orientada a destruir el mundo y a sí mismo.

Un niño es la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado y la esperanza del futuro con una rana en el bolsillo.

Es al que, le puedes cerrar con llave el cuarto de tus herramientas de trabajo, pero no puedes cerrarle las puertas de tu corazón… puedes apartarlo de tu estudio… pero nunca de tu mente.

Es la criatura más mágica, sobre la faz de la tierra, capaz de hacerte cambiar de sentir en cuestión de segundos… no hay poder humano que se rinda ante él.

Es aquel pequeño que, cuando tu llegas a casa con las esperanzas hechas trizas, miras ese par de ojos cual si fuesen el sol que ilumina tus días, las estrellas que adornan la noche… y la brisa que cubre tus mejillas, e inmediatamente cambia tu tristeza por alegría, y te da nuevamente esa fuerza, para seguir luchando por él… por ti… y por los demás.

(Anónimo)

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