Columna LÍDEROtros

Días de radio

Columna Impublicable.

Se transmitían todos los partidos. Eran otros tiempos. No había televisión en directo y la magia de la radio nos ubicaba en el teatro de los sueños. Había una descripción inusitada. Los maestros del relato como Joaquín Marino López, Fernando Franco, Jaime Tobón, Edgar Perea, Carlos Arturo Rueda, Rafael Araujo Gámez, Jairo Aristizábal Ossa, Campo Elías Teherán, Hernando Perdomo, Sergio Ramírez, Marco Antonio Bustos, Pastor Londoño, Dagoberto Puello o Armando Moncada Campuzano, entre otros, ya no existen. O se cuentan con los dedos de una mano.

La radio, nuestro teatro de los sueños y el medio de comunicación que nos dio severas y certeras cátedras de periodismo deportivo, ya no existe. O existe para la mofa, la charla insulsa o el desconocimiento total. Hablan personajes poco idóneos. DJ que saben de Camilo Sesto, Pimpinela o Andrés Calamaro, pero piensan que “Tosferina” Messi es el mejor futbolista que ha existido, sin haber ganado siquiera un mundial y se burlan de Pelé, Maradona y Beckenbauer; creen que Falcao es más jugador que un tal Willington Ortiz, quien no es nadie para ellos; aseguran que hoy se juega más y mejor que antes, y pontifican de jugadores que ni siquiera conocen porque “hoy las camisetas no traen bien clara la numeración”. ¡Plop!, los maestros de antes, no tenían ni la formación, no necesitaban de números, tenían la memoria prodigiosa que hoy ya no existe y sí conocían a todos los futbolistas. Es más, se nombraban los oncenos de cada equipo, de una tirada y a pura memoria. Hoy estamos llenos de muchachitos de academia o de facultades que enseñan poco o nada, e inflan sus productos al extremo. Como está híper inflada la mediocre liga nuestra. Dan grima hablando y ni que decir, escribiendo. Ese será otro tema.

Los gerentes de la radio actual o los jefes de programación creen que todos los radioescuchas o los oyentes, tienen internet y saben manejar Tablet, Blackberry o conexiones de Wi Fi. Cuando en este país sin salud y sin colegios, menos del 22  % tiene diariamente acceso a internet. Creen que las emisoras virtuales son la solución, en un país donde no todo el mundo tiene un computador. Y es por eso, que cada vez más hay magazines palurdos, escasos de cultura deportiva, con opiniones que rayan en la total ignorancia.

Ya no se transmiten los partidos, porque los benditos españoles acabaron con una prestigiosa cadena radial nuestra que era sinónimo de orgullo a nivel latinoamericano. También acabaron con las alternativas de Todelar, Súper y GRC. Se transmite por otra cadena dizque deportiva, la doble a Limones de ciclismo, que nadie escucha y es un negocio particular de dos o tres, pero no se oye el partido de Santa Fe o el de Millonarios, o del Cali, o del América en la B, dizque porque están en la radio virtual. ¿Y quién piensa en aquel oyente de radio y que no tiene, ni sabe manejar un PC o un computador? ¿Por qué la radio se nos llenó de mercachifles y reinitas que modulan, pero no saben de qué asunto hablan?.

Los días de radio se terminan, en medio de una enorme crisis de un periodismo deportivo que ahora promueve generaciones que regalan su trabajo por el mero descreste de hablar en la radio o salir en la televisión. Son controles, voz comercial, comentarista, narradores, reporteros y hasta traen el tinto, por menos del mínimo. La profesión ya no se respeta. Hay que pagar para hablar, en vez de ser pago por comentar. Y ni hablemos de las tarifas que exige la Dimayor a la radio dizque para transmitir un “clásico” entre La Fortaleza y Equidad. O entre Petrolera y Uniautónoma. Como para no creer lo que vale el alquiler de una cabina en cualquier estadio nuestro. ¿Y a todas estas, a quién le importa que la radio deportiva nuestra se apague en medio de una crisis total?

P. D. Aparte del fútbol: vergonzosas las carreteras, si se pueden llamar así, de entrada a los municipios vallecaucanos de Caicedonia y Sevilla. Lejos de las autopistas de la carretera Panamericana, estos municipios, están prácticamente aislados y con carreteras que parecen más, caminos de herradura. Lamentable. ¿Y qué hacen el Ministerio del Transporte o la gobernación del Valle del Cauca? , por lo visto, absolutamente nada.

Por Wilfrido Franco García
Contacto: wilfridof48@gmail.com

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