Columna LÍDEROtros

Distorsiones y parafilias del periodismo

Escrito por Hernando Ayala M.  Periodista. INSPIRE – DEPORTE VISIBLE 2020.

Ahora hay políticos insultando a políticos diciendo “es tan mediocre que parece un comentarista de fútbol”.
Hay políticos insultando a periodistas diciendo “fulano de tal, periodista deportivo”.
El oficio del perifoneo en medios industriales las 24 horas especulando y agitando cifras de contratos privados de futbolistas.
Crisis del periodismo, la profesión que más respeto y aprecio hasta dedicarme a vivir para este servicio, de manera voluntaria, sin pertenecer a ninguna nómina.

Perifoneo y radioperiodistas del fútbol, insoportables. Los hay respetables. Pero se volvió costumbre que el común solo hablan de supuestos negocios de futbolistas, su vida familiar y glamorosa. El radioperiodismo del fútbol, habla noche y día de cotizaciones y cifras de contratos de futbolistas, negocios particulares, el mercado deshumanizante y absurdo de la especulación monetaria con futbolistas en Europa. Replay.

Nada respetable ese oficio de corifeos. Hay periodistas de micrófono que ascendieron todos los estratos que quisieron, perifoneando cotizaciones de futbolistas para inflar y depreciar negocios. “Cometeros ” se acusan en vendettas de micrófono. En fútbol el negocio es ser manager de futbolistas y especular a través de micrófonos y páginas.

En los pueblos, barrios y parroquias, hay señores que van con carritos y cornetas, parlantes sobre el techo, anunciando ventas mercantiles. Perifoneo hacen los señores, oficio respetable aunque no ortodoxo en medio ambiente. Igual que los anunciadores de almacenes populares donde se venden cucos y similares, tres por uno. En eso convirtieron el periodismo deportivo, los “perifoneadores de negocios y mercado futbolístico”. Todo el día a toda hora, el contrato de fulano, el entrenador que vale tanto etc. No soporto usar más la radio mercantil como fuente de mis datos para hacer análisis sobre deporte.

No hay periodismo. Hay perifoneo y para nada son lo mismo. Ni el deporte, ni el periodismo son eso que hacen los señores que venden fútbol a través de radios, televisores, revistas, periódicos y páginas de internet. Mal momento del periodismo también en el deporte. Imagínense que para “eminencias de la burocracia política” se convirtió en estigma e insulto decirle periodista deportivo a alguien.

De eso se quejaba Peláez ayer en la Luciérnaga, de Néstor Humberto Martínez el superministro de Santos, que para descalificarlo le dice en tono capcioso, irónico, malintencionado, “periodista deportivo”, hecho inaceptable por demás.   Igual el indecente senador Gaviria, lacayo del caudillo, que para insultar y decirle mediocre al presidente de la República en su posesión le dijo ” es tan mediocre que parece un comentarista deportivo”, de lo cual también se quejó Peláez y otro que repite cifras de futbolistas todo el día. ¿ Les han dado de dónde hacer pasto con esto ?

¿A dónde llegará el periodismo deportivo con esa feria mercachifle de cotizaciones privadas convertidas en la única agenda informativa que tienen? No es la profesión degradada, pues su esencia y dignidad tienen el mismo significado intacto, es el ejercicio pervertido que ciertos exponentes hacen de esta profesión lo que estamos viendo, oyendo y leyendo. Dice un amigo mío que en periodismo deportivo (excepciones muchas hay por fortuna y no tantas como los “políticos transparentes”)  Ética se escribe Hetica, con H.

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