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Divisiones menores, el futuro de los equipos

Columna: Impublicable

La fábrica de sueños

Por Wilfrido Franco García

Aparte de las versiones donde se afirma que para jugar hay que pagar gruesas sumas de dinero a los técnicos de formación, son las divisiones menores, las reservas o las fuerzas básicas, los entes que ejecutan mucho más que la solidez de nuestros clubes. Son ciertamente el futuro de muchos equipos.

Aquellos oncenos que le han apostado a jugársela toda por creer en sus canteras, por lo menos, no han recibido la pésima noticia de irse al descenso y mantienen una regularidad encomiable en la liga. Producen jugadores a destajo y crean un patrimonio para el club de turno, que solidifica su estructura futura. Las divisiones menores son eternamente, la fábrica de sueños.

Por eso son tan importantes en nuestra estructura futbolística, torneos como el “Pony Fútbol” o de categorías infantiles, prejuveniles y juveniles, organizados por la Difútbol. Allí, compite la nueva sangre de nuestro balompié. Jugadores mágicos que todavía sienten el hedor del pasto verde creciendo en sus extremidades o que llevan untados en el alma, el fervor del niño que engancha hasta el viento, en una finta apresurada buscando la eternidad. No hay nada que tenga mayor magia, en este asunto del fútbol, que ver a los niños celebrando un gol que la tarde les trajo envuelto entre las almohadas de sus sueños.

Envigado es la cantera de héroes de donde surgieron James Rodríguez, Freddy Guarín, Giovanni Moreno, Juan Fernando Quintero y Dorlan Pabón, entre otros. Pero es un negocio particular, no financiado en pos de la mejoría de nuestro balompié, sino como la despensa de dinero de unos cuantos.

Negocio, plusvalía, venta, oferta y demanda. Nada queda. Solo unos cuantos, se enriquecen. América y Millonarios acabaron con la estructura de divisiones menores, y su futuro es incierto. Peor para el escarlata refundido en la B.

Atlético Nacional no le hace caso a sus canteras y prefiere malgastar dinero. Deportivo Cali trabaja desde hace mucho tiempo con técnicos y especialistas de base como los profesores Arango, Angulo, Orbes (q.e.p.d.), Arias, Cruz, Arboleda, Cárdenas y tantos otros que se tragan el potente sol de la sede deportiva de Pance, buscando en los riscos, los diamantes que luego pulen la nómina profesional del elenco azucarero. Agustín Garizábalo, con su ojo clínico, descubre las perlas del Caribe, para que luego se anuden al collar de relucientes gemas que el Deportivo Cali, exhibe orgulloso en cada torneo.

Y entonces aparecen Cristian Zapata, Armando Carrillo, Freddy Montero, Andrés Ramiro Escobar, Fabián Castillo, Hernán Darío Burbano, Eisner Loboa, Carlos Augusto Rivas, Jefferson Murillo, Jeison Murillo, Rafael Santos Borré, Miguel Ángel Murillo o Hárold Preciado. Calidad y cantidad.

Lástima que la afición azucarera no los pueda disfrutar en dos o tres temporadas, buscando la esquiva novena estrella, porque sucede como en Envigado: dos o tres directivos, esperan que la joya resplandezca para llenarse los bolsillos con su venta. La fábrica de sueños le da alas a las nuevas revelaciones del fútbol colombiano y además, le amplia las cuentas bancarias a aquellos avivatos que se arriman a los equipos para desangrar sus arcas.

P. D.

-Con un contrato de 17 millones de euros, el español Pep Guardiola, es el técnico que más gana en todo el mundo. Y tiene medio cojo al Bayern Münich, que un día juega como en la gloriosa época de Heynckess, y al otro día, duerme sobre los laureles. ¿Plata desperdiciada?

-Ahora, a los “patrocinadores” del deporte colombiano, les ha dado por celebrar terceros, cuartos, séptimos y hasta décimos lugares de un deportista colombiano, en cualquier disciplina o en cualquier instancia. No se puede ser más lambón que acolitar un décimo puesto, en torneos de diez o pocos competidores. ¿Cuándo será que la única razón del periodista deportivo colombiano será la veracidad y la información, por encima de la publicidad, la lambonería y el engrase?

-“Recibidor” en vez de recpetor, una de las nuevas palabras inventadas por las vacas sagradas de los canales privados de nuestra TV. Pero al son y la disculpa que los colombianos somos unos magos para diversificar el idioma, le perdonan todo a cualquiera por ser poderoso en su canal. ¡Vaya embárrela un reportero y verán las consecuencias!

Contacto: wilfridof48@gmail.com

 

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