Columna LÍDEROtros

El apodo de los futbolistas y los nombres del perro

Por: Orlando Buitrago Cruz. 

Muchos periodistas deportivos han buscado pasar a la historia poniéndoles apodos a los futbolistas. Y la verdad es que hasta la fecha los intentos han estado marcados por una precariedad  inmarcesible originada en sus facilistas estrategias creativas, que por lo general se reducen a dos frentes: apelar al lugar de nacimiento o buscarle parecido con un animal.

 

De la primera estrategia han surgido motes que suenan hediondo así sean sentidos homenajes a una Patria Chica, por ejemplo: “Guateque” Moreno, “Palmira” Salazar y “Barranca” Herrera… hoy le doy gracias a Dios por no haber sido un futbolista nacido en Mariquita… ¿qué respeto hubiese podido infundir un lateral izquierdo al que a grito herido en la radio le dijeran “Mariquita” Buitrago?

Y por cuenta de los animales surgieron adefesios como el “El Chigüiro” Benítez, el “Macaco” Valencia, Armando “La Perra”  Carrillo,  “La Rata” Gallego (Jugó en Medellín y SANTAFE), “El Burrito González (jugadorazo del Cúcuta Deportivo)… aunque viéndolo bien, aquí si lamento no haber sido futbolista, porque “Pulga arrecha” Buitrago no hubiese infundido respeto, pero sin duda habría despertado muchas simpatías, sobre todo entre las hinchas de los equipos.

A otros para tirárselos bien, les han combinado las estrategias, como por ejemplo a Martín Arzuaga “El Toro de Becerril”.

El “Bestiario” de los periodistas es denso, y cada vez que entran en trance creativo para poner un apodo puede ser tan peligroso para el talento como pensar en Francisco Santos como alcalde de Bogotá (como dijo el primo de él, eso sería un chiste).

Los otros históricamente damnificados han sido los perros, todavía no emerge la estrategia bautismal creativa y digna de patentar.

En alguna época los nombres de los perros atentaban contra la condición de macho o contra la honra de la hembra: ¿Qué respeto podía infundir un perro que se llamaba COCKYE? Así fuera un pastor Alemán, lo único que lograba conseguir era que otros más pequeños y menos finos que él le mandaran ramos de flores, y seguramente sería muy felicitado por haber sido lo suficientemente valiente para salir del Closet… Y a las perras les iba aún peor, pues sus nombres coincidían con seudónimos que con frecuencia se utilizaban  en los burdeles: MILU, por ejemplo (nota aclaratoria: lo de que era seudónimo en un burdel lo supe porque me lo contaron).

Sin embargo, como nota al margen, es pertinente hacer la siguiente aclaración: MILÚ, también fue el nombre de un can raza Fox Terrier, compañero inseparable de Tintín, personaje de historieta famoso a mediados del siglo pasado. Es pertinente señalar que Tintín no era estilista sino un reportero que tuvo muchas aventuras alrededor del mundo.

Luego surgió la tendencia de colocarles nombres de famosos, entonces todos los perros de llamaban RIN TIN TIN, o  Pluto,  y las perras se llamaban LASSIE,  con nombres de ese estilo era muy difícil que un animal madurara y uno aspira a que su mascota con el tiempo sea todo un macho o toda una “damita”…  Menos mal que a los padres de mí generación, muy poco creativos, y más bien chambones para los nombres, no les dio por apelar a los famosos de la época, pues a mis 56 años, me resultaría muy verraco que mi secretaria me dijese: doctor Pulgarcito, tiene una llamada.

Después hubo una fugaz tendencia de colocarles el nombre de un súper héroe pero TARZÁN, Batman, Robín, SUPERMAN e intermedias no lograron calar. Seguramente por las especulaciones que siempre se hicieron en torno a la relación entre Batman y Robín, o porque a SUPERMAN nunca se le vio pasar a mayores con LUISA LANE, o  porque  TARZÁN pasaba mucho tiempo con Chita… y por otras tantas elucubraciones que hay en torno a los súper héroes y personajes de la TV, de las que no se salvó ni el aparentemente inofensivo Bob Esponja.

La tendencia actual es colocarle nombres de personas a los perros: Lucas, Mateo, Manolo, Tobías, Lola, Arturo, Carlos Antonio… y aquí debo hacer un alto para presentar mi más enérgica protesta: eso no se debe hacer, es una falta de respeto para con los perros. Esas afrentas no se le hacen al mejor amigo del hombre.

Quisiera seguir disertando acerca de los apodos de los futbolistas y los nombres de los perros, pero en este momento debe sacar hacer PIPI y POPO a mi perrita FIFI, una DOBERMAN que me sirve de mascota. Después vendré a ver un partido de fútbol en la TV, en donde espero que a ningún jugador le digan “La Mosca” de SUTAMARCHAN porque se me tiran la fritanga que me pienso comer a la hora del almuerzo.

No se deja de reír cuando se envejece, se envejece cuando se deja de reír.

Bendiciones para todos: orlandobuitrago10@gmail.com

 

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