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El fútbol no es una pendejada

Por: Orlando Buitrago Cruz.

Las tribus urbanas del fútbol son un espacio de ficción en donde alguien desprovisto de todo, y bien dotado de frustraciones, puede jugar a ser el gran señor porque es el supuesto líder de un grupo, o jugar a ser el RAMBO del barrio porque la gente le tiene miedo, o jugar a ser mítico y reconocido, porque en esa  comunidad del fútbol todos reconocen la misteriosa existencia del “CARE tijera”, “La Chancleta”, “El Corta Culos”,  o quién sabe cómo diablos quiera llamarse el supuesto anti héroe.

El fútbol por sus connotaciones emocionales y por la representatividad social de los equipos, fue caldo de cultivo para la conformación de tribus urbanas agresivas, que replicaron la violencia de los estadios (controlada por la policía) en los barrios. Las  tensiones que eran cosa de un día (el del partido), pasaron a formar parte de las tensiones cotidianas en distintas zonas de la ciudad. Difícilmente, otro tipo de actividad social puede generar grupos con tal sentido de pertenencia, así esta sea demencialmente malentendida y peor llevada a cabo.

El fútbol es un fenómeno de masas que merece miradas profundas: se equivocan las señoras fútbol-fóbicas, cuando dicen que esto es una pendejada de 22 pelotas corriendo detrás de otra, y se equivocan los comunicadores sociales que equiparan las consecuencias de un hecho en los linderos del fútbol con las de una tragedia en un bar o con las de un atraco dentro de un taxi (lo que no quiere decir que estos hechos no sean socialmente graves).

Carece de tino comparar las consecuencias de una tragedia  en un bar, o las de un paseo millonarios, con las de un acto de violencia alrededor del fútbol, las reacciones sociales son distintas: Una riña en un bar no va a dar paso a que en todos los bares de Bogotá le gente se vaya a encender a botella (no hay que cerrar todos los bares), un atraco entre un taxi no hará que una masa de gente salga a matar taxistas (no hay que guardar todos los taxis), pero que un hincha mate a otro, si puede generar pequeños bogotazos en la ciudad, con consecuencias funestas, porque algún grupo puede tomar la cosa como si le hubiesen matado a su Jorge Eliecer Gaitán (así no tengan la menor idea acerca de quién era el muerto): por eso era prudente aplazar el partido entre Millonarios y Nacional (Un hincha verde acaba de ser asesinado por uno azul. Muchos hablaron de partido cancelado, y eso nunca pasó.  Aplazar es distinto de cancelar).

La connotación sociológica, antropológica, sicológica, comunicativa, educativa, económica y política de nuestro amado fútbol, es distinta a la de cualquier otra actividad socioeconómica del universo.

Es tal la dimensión social y cultural del fútbol, que por ejemplo, en la base de datos DIALNET, en la que se registran únicamente artículos de revistas con reconocimiento científico, aparecen estudios, con bases teóricas de gran consistencia, como  uno titulado “Información, ficción y pedagogía en el fútbol televisado”, en donde Agustín García, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, propone llevar situaciones del  fútbol a las aulas de clase para efectuar análisis de realidad con sentido crítico.  O incluso, apelar al lenguaje no verbal de los árbitros para analizar estilos de comunicación personal.

La problemática de la violencia en el fútbol tiene muchas dimensiones por analizar, infortunadamente la agresividad forma parte de las improntas culturales y semióticas del mundillo del balón, y no es solo cuestión de hinchas: el comentarista usualmente critica con tono de regaño y con adjetivos demoledores, hay partidos a muerte, muchas veces para pedir la cabeza de un técnico o un directivo se dice que la hinchada ya no aguanta más… en fin,  esta es una pasión con una genética compleja.

La violencia en el fútbol no es cuestión de unos cuantos desadaptados como suele decirse en frases de cajón, de lo contrario muchos no llorarían la desaparición del programa “Goles en paz”, y de paso, la pauta que daba el padre Alirio.

Así como las tácticas y las estrategias de juego han evolucionado su entorno también, la sociedad del balón es mucho más compleja, y también es tema de trabajo para periodistas, ya no se puede decir que lo mío es solo la pelota… como sabiamente lo dijo Gabriel CHEMAS Escandón en su programa de medio día: “saberse las alineaciones y las transferencias de los equipos de todas la ligas de Europa no es suficiente para ser periodista de fútbol, el XBOX no puede estar graduando gente”. No se puede ser tan trivial ni tan olímpico al abordar temas como el de la violencia en el fútbol, nuestro amado fútbol no es una pendejada.

POSDATA: el fútbol es una cosa tan sería y tan agresiva, que en verdad dan piedra las babosadas que dicen algunos políticos cuando se quieren hacer celebres a costa del mundo del balón… políticos que solo van a los estadios en épocas electorales o lagartear en  las grandes finales (haciendo más difícil el ingreso para los que han ido durante todo el torneo).

 

orlandobuitrago10@yahoo.es

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