Columna LÍDEROtros

El fútbol vallecaucano, de vergüenza en vergüenza

Columna impublicable.

Por Wilfrido Franco García

El fútbol vallecaucano está desapareciendo, entre su mediocridad y los pésimos resultados. Y nadie o pocos, hacen algo por superar esta profunda crisis. Acá se piensa que cuando el periodismo no es arrodillado, ni se vende por cupos de publicidad de empresas cafeteras o locales, y dice la verdad, entonces es enemigo de la región. Mucho más enemigo es aquel que oculta la realidad y la verdad (elemental premisa del periodismo), por conveniencias. La gente toma opiniones de dónde quiera y el resultado final es evidente, cuando los aficionados no van al estadio. Le creen más a lo perceptible, que a las patrañas radiales de gaznates lastimeros desesperados por vender avisos. La fría realidad es difícil de ocultar.

América sepultado en las inclementes mazmorras de la B, dando espectáculos grotescos y absurdos como el recientemente visto ante un Rionegro antioqueño que con goles bastante extraños, como de “Mete gol” de la calle, se clasificó a expensas de los rojos. Entrando a los cuadrangulares por un partido que se ganó en el escritorio y no en la cancha, como aquel que se perdió en Popayán, ser octavos y mero relleno.

Y luego ser cuartos de cuatro, o sea coleros, es algo que no merece la sufrida afición roja, que lentamente fue abandonando a su equipo, no por falta de amor, sino porque se convenció que lo están engañando. Que cada día es más difícil ocultar el sol con un dedo y que equipos edificados sobre las ruinas angustiosas del Dépor F. C. no pueden aspirar a mucho.

Dicen los rumores que en enero, todo está servido para el ascenso del cuadro escarlata y que por eso, la Dimayor se inventó los cuadrangulares del despecho.

La leyenda urbana en Cali, asegura que “el América no ascenderá porque está maldito, mucho más y por encima de la famosa maldición de Garabato”. Dicen que ahora es “castigo divino”. Lo cierto es que las prepotentes palabras de su presidente Oreste Sangiovanni se devolvieron como un severo castigo por la lengua arrogante. Sangiovanni dijo “que esos cuadrangulares de enero, son para los otros equipos. América ascenderá directamente y no necesitará de eso”. Pésimo visionario resultó un hombre que siempre se destacó por su ecuanimidad. Según las palabras del dignatario rojo, es mejor que no se presenten en Bogotá en enero. Tendrá que trabajar demasiado el “Chiqui” García para encontrarle la gracia al peor América de los últimos treinta años, que no merece, para nada, ascender.

Deportivo Cali abortó el proceso de Leonel Álvarez que por lo menos lo llevó a una final y a la Copa Libertadores. Cuando se marchó María Clara Naranjo, el equipo tambaleó en todas sus estructuras, y llegaron otros mecenas poniendo al equipo en manos de un técnico buena persona y trabajador, pero imberbe y todavía biche para tomar las riendas de un club grande.

Toda la temporada se dijo acá que el Deportivo Cali de Héctor Cárdenas, no tenía plan de vuelo, que jugaba a los empujones, que estaba más ligado a las individualidades y al azar, que a los progresos futbolísticos. Muchos se creyeron el cuento de los espejismos y vieron despedazados sus anhelos en eliminaciones reiteradas en la Copa Colombia, Copa Sudamericana y ahora, en la liga.

Esto del fútbol es simple. Cuando vos decís, con eco radial de la mediocridad que campea, que los mejores jugadores de los equipos vallecaucanos son dos “picapiedreros” como Andrés Pérez y Stiven Tapiero, con mucha voluntad y escaso fútbol, ahí no más de un rayón, se refleja la rampante mezquindad del Cali y el América. El fútbol vallecaucano hace rato está postrado y todos tan felices.

wilfridof48@gmail.com

 

email
Anterior

América se “chispotió”

Siguiente

El rugby colombiano, campeón de Centroamérica y el Caribe en femenino y masculino