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Espejos, hay muchos

Otra vez Yamilson Rivera en el ojo del huracán. Otro accidente de tránsito suyo. La otra vez, con muerto de por medio. Ahora con niños en riesgo.

“Yo estaba en mi día de descanso”, afirmó el delantero sin inmutarse y con el tufo colgando en su rostro; mientras su equipo escarlata caía en Barranquilla ante el Unión Magdalena. Por supuesto, que América volverá y volvió a protegerlo. No puede matar la “gallina de los huevos de oro”. El jugador es su figura rescatable en medio de un plantel limitado; es el negocio prospero para un venta inminente y es la estrella que pronto iluminará en el fútbol del exterior. Representa dinero, mucho dinero. Entonces, puede hacer lo que quiera. Ya pasó con otros como Jaime Córdoba. Los equipos incuban sus propios problemas y los esconden. La ley del “tapen, tapen” rige inclusive, en los medios de comunicación y la indisciplina, como sucede en tantos y tantos equipos nuestros, sigue campeando con jugadores sin educación que hacen lo que les viene en gana con la anuencia de directivos y empresarios. Sufren sus familiares y padecen los técnicos de turno que al final soportan los desmanes cometidos por las “estrellas fugaces” que no entienden el escaso momento de sus efímeras carreras deportivas. La fama, la gloria y el dinero en el futbolista, son dones que se marchitan rápidamente; en el espacio de una década. Son diez años para recoger los frutos que amortigüen el resto de sus vidas. Si allí, no se recaudó, difícilmente el tiempo perdone todos los deslices y las triquiñuelas con que se cubren los desmanes cometidos.

Pasa en el América, sucede en el Deportivo Cali, pasa en Pereira, en Cúcuta, en Barranquilla y en la Cochinchina. El futbolista colombiano, con contadas excepciones de muchachos estructurados y educados como Iván Ramiro Córdoba, Mario Yepes o Oscar Córdoba entre otros, termina rumiando pesares, esculcando la gloria ida en los anaqueles del tiempo, llorando sobre la leche derramada, escupiendo amarguras sobre fotografías sepia, pidiéndole explicaciones al tiempo sobre lo sucedido en el pasado y buscando ayudas en la piedad, la clemencia o la lástima, porque todo se lo gastaron cuando eran famosos y ganadores. Como Yamilson Rivera, espejos hay muchos. El fútbol colombiano está plagado de historias amargas como las de Omar Cañas, Norberto Cadavid, Luis Murillo, Elson Becerra, Henry Viáfara, Jairo Arboleda, Libardo Vélez, Jairo Castillo, Felipe Pérez y tantos otros, que pensaron que esto del fútbol es eterno y no un sueño efímero, que muchas veces finaliza en pesadilla.

P. D. Mejores jugadores que Stefan Medina y Alexander Mejía, hay por montones. Inclusive en el mismo Atlético Nacional. Su convocatoria es simplemente un embeleco y un capricho del técnico Pékerman. No tienen los méritos suficientes para estar en la selección.

Por Wilfrido Franco García
Contacto: wilfridof48@gmail.com

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