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Gerascofobia: Miedo a envejecer

La fobia a la vejez es un miedo extendido que puede provocar muchos problemas en la edad adulta. Se trata de un mal social muy común en esta época donde los viejos son relegados a los asilos y muchas veces se los abandona a su suerte; una sociedad donde se asocia a la juventud con salud y belleza y, por oposición, a la vejez con la enfermedad y la decadencia.

 

La vejez es una etapa insalvable. Resistirse al paso de los años es un empeño inútil, y también peligroso para nuestro bienestar si se transforma en una obsesión.

Este miedo generalizado que hoy se conoce como Gerascofobia,  tiene un alto impacto en la población adulta y afecta, sobre todo, a hombres y mujeres que sobrepasa los 45 años.

El síndrome puede provocar desde un estancamiento personal hasta alteraciones psíquicas como ataques de pánico, obsesiones, cuadros fóbicos y depresivos.  Evitar a toda costa los signos del inexorable paso de los años podría ser un rasgo de quienes lo padecen.

 

Por lo general, los gerascofóbicos son personas que ven pasar los años sin  haber cumplido los objetivos que se habían marcado. Aquellos que no han alcanzado la meta marcada, que no han podido desarrollar su vocación. Esto normalmente, suele ir asociado con conductas narcisistas, lo que provoca un continuo intento de detener el envejecimiento a base de operaciones estéticas, tintes en el cabello, ropas juveniles y actitudes discordantes con la edad y estatus. Además, no toleran perder el vigor físico o sexual.

También suele ir acompañado de procesos de ansiedad, miedo y continuos pensamientos negativos que llevan al individuo a sentir auténtico pavor cuando piensa en la vejez.

A menudo los gerascofóbicos padecen otras fobias y manías asociadas a su patología, entre ellas la gerontofobia, que es el miedo a las personas ancianas y, en múltiples ocasiones, viene acompañado por un sentimiento de desprecio y rechazo hacia la tercera edad.

Según los expertos  hay tres factores que influyen en este miedo generalizado a ser viejos: El culto social a la juventud, Nuestras presiones internas y El estrés mal conducido.

La sociedad exitista y negadora de la vejez influye con fuerza en las personas adultas. Estamos inmersos en una sociedad donde se privilegia a la persona exitosa, bella, joven y productiva. En estos cánones sociales no entran los viejos, que producen menos y no son tan perfectos como la sociedad lo exige.

Entre las presiones internas que conducen a la Gerascofobiaa podemos mencionar la ansiedad, la negación a los signos de vejez y el temor a perder la autonomía.

 

Es cierto que no es fácil llegar a viejo, pero hay que asumirlo y valorar la invaluable riqueza espiritual que tiene esta avanzada etapa de la existencia. No podemos  alterar  el ciclo natural de la vida como tampoco podemos encontrar el sol en la noche, ni pedirle peras al olmo. Así que, lo mejor es saber envejecer con dignidad.

(Resumen agencias)

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