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Hambre Emocional

 Cada forma de alimentación se corresponde con un nivel de energía. Aquello que comes te muestra en algo tangible qué energías vibran en ti. Se come no solo por hambre como necesidad física de nutrición. Esta hambre o deseos de comer por pedido del cuerpo físico, es natural. Pero, en los tiempos que corren, en general comemos respondiendo  a “otras hambres”.


¿De qué tienes hambre?

Tal vez de compañía, de triunfar, de lograr proyectos, de comprar determinados objetos.
Hambre de alegría, porque te sientes sumido en la tristeza.
Hambre de ser halagado, considerado, formar parte de…
Hambre de llegar a un objetivo, de no perder lo que tienes, de tener más…
Hambre de que tus hijos sean los mejores, de que tus seres queridos logren aquello que tu no has podido realizar.

Tenemos muchas hambres. Cada una de esas hambres, generan emociones. Y estas emociones, al tener una vibración negativa generan ansiedad y  nos impulsan a consumir alimentos de igual vibración.

Estas hambres emocionales son displacenteras y por eso, buscas generar placer ingiriendo alimentos  artificiales, grasos, cárnicos. Tu cerebro activa aquellas zonas de placer con éste tipo de alimentos, que ofician de “droga legal”.

El alimento compensa tu dolor.

Sin embargo, esta compensación no te sirve. Siguen allí las causas intactas. Al contrario, perjudican tu salud y te anclan cada vez mas en una vibración de bajo nivel.

Reflexiona cuando eliges tu comida. ¿A qué hambre responde este alimento? ¿Es un genuino acto de nutrición, o el encubrir mis emociones negativas me llevan a elegirlo?

De acuerdo con  tu respuesta, cambia de alimento a uno sano y natural.

La Ley Universal dice “como es adentro, es afuera”. El cambiar algo externo como un alimento,  puede ser el  comienzo de la toma de consciencia y la transformación interior.

Fuente:

http://mialimentomimedicina.blogspot.com/2012/11/de-que-tienes-hambre.html

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