Columna LÍDEROtros

Javier Torrente, discípulo de la locura

Por Gonzalo De Feliche.

Marcelo Bielsa tiene una óptica particular de ver al fútbol. Desde sus comienzos en Newell’s de Rosario se caracterizó por su inteligencia en la táctica bajo una rigidez y tozudez frenética en el estudio de los partidos, configurándose como un vehemente apasionado del balompié. Su premisa de buen juego, su seriedad e intelecto, su intachable conducta y su espíritu de estratega ha dejado un extenso legado de escolarización en entrenadores argentinos que prosiguen su visión. ‘Tata’ Martino, DT de la Selección Argentina; Jorge Sampaoli, entrenador campeón de la Copa América con Chile, donde Bielsa dejó un grato recuerdo; Mauricio Pochettino, conductor del Tottenham inglés, entre otros.

A pesar de sus cualidades como eje de grupo, el rosarino también es definido como un excéntrico personaje en el ámbito futbolístico debido a sus exclamaciones dentro y fuera del campo. Bielsa es el ‘Loco’: expresa su sana locura en el rectángulo verde de una forma exclusiva que nunca cruzó los límites del ridículo.

Javier Torrente, flamante director técnico de Once Caldas, se mantuvo en el ala operativa de Marcelo Bielsa durante más de diez años, actuando como adjunto táctico. Ambos comparten la similitud de no haber tenido mayúsculas trayectorias como futbolistas e iniciarse en el reducto juvenil de Newell’s  hasta llegar a dirigir profesionalmente. Torrente  escoltó a Bielsa en Atlas de México, Vélez Sarsfield, Espanyol de Barcelona y la propia Selección Argentina, hasta tener su primera travesía individual en Cerro Porteño de Paraguay. Tras pasos poco gratos en otros equipos guaraníes, Perú, Chile y el mismo Newell’s, retornó con su padre futbolístico. Volvió a las arcas bielsistas para ser segundo entrenador en Olympique Marsella, hasta que en mayo de este año llegó a Manizales.

Con un prontuario interesante, se propuso encabezar un ambicioso proyecto en Once Caldas. Desplegar una idea de juego, inculcar valores formativos, luchar por el campeonato fueron las mociones que Torrente pregonó al llegar a los “albos”, para continuar con el hilo que aprehendido de Bielsa.

Apenas dos fechas le bastaron al entrenador para desterrar esa imagen. Promediando el final del primer tiempo, donde su equipo vencía por la mínima diferencia a Junior, su genio explotó tras un polémico fallo arbitral. Acto siguiente desplegó un show melodramático, insultando pateando botellas y empujando al cuatro árbitro, lo que le costó una sanción de un mes y medio sin poder dirigir más cuatro fechas de la Liga Águila II sin presencia en campo.

De Bielsa, lo peor. El alumno que no superó al maestro, dejó una pésima impresión.

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