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La decadencia del futbol vallecaucano

Columna impublicable.

Por: Wilfrido Franco García.

Veinte años después del inolvidable 5-0, llegó la debacle. Ya pasaron veinte años cuando cinco goles vallecaucanos, fritaron a la inmarcesible Argentina en su propio terruño. Cinco goles bien vallecaucanos: tres de Buenaventura y dos tulueños, fueron los tantos que escenificaron la epopeya. Dos de Freddy Rincón, dos de Faustino Asprilla y uno de Adolfo “El Tren” Valencia, construyeron la gloria eterna de una goleada insuperable.

El tiempo ha cambiado y evolucionó de malas maneras para el Valle del Cauca. Tomó vuelo en una nueva selección Colombia que hoy, 16 años después, está cerca de clasificar por quinta vez a los mundiales. Pero todo es diferente. Los vallecaucanos no existen en la actual selección. Solamente dos jugadores son oriundos de estas tierras del valle del inmenso río Cauca. Veteranos de mil batallas. El zaguero Mario Alberto Yepes, un estandarte de nuestro fútbol, que ya ve pasar las mejores horas de sus picos altos y el más viejo de todos, controvertido por su rendimiento, Farid Mondragón, suplente eterno de Ospina en este proceso Pékerman y con visos exactos de retiro. Ese es todo el aporte del Valle del Cauca a una selección que anteriormente por mitad más uno o en un 40 %, era de esta región. No hay más, porque a Edwin Valencia no lo volvieron a convocar. Cristian Zapata que tampoco juega es caucano, no del Valle.

La decadencia vallecaucana se nota tras veinte años del recuerdo inmortal del famoso 5-0. Ni hablar de la actualidad de los equipos de la región. Uno sumido en el descenso y manejado por un técnico agrio y sin carisma. Jugando a bofetadas y a riesgos. Sin convencer a nadie y perdiendo contra equipos de poco o ninguna historia, complicándose con escuadras de cero nómina y empatando en cualquier cancha de vecino. Ese es el momento del otrora glorioso América. Sin fortalezas letales y reales para asegurar que ascenderá este año; tal vez por su linaje cuaje su retorno. No tiene más argumentos. Mientras tanto, el Deportivo Cali se dedicó al negocio. Es de los mal llamados equipos grandes de Colombia, el que más tiempo tiene sin salir campeón.

Vende y vende, ese es el interés de sus directivos, pero no gana nada. Por ahí una Copa Colombia, tan desteñida como su accionar. Con Leonel Álvarez, trabajador incansable, se repite la historia de decenas de técnicos que tratan pero no pueden, sumido en un espiral indomable de irregularidades constantes y de proyectos abortados por la flojera de los jugadores. Un día es capaz de pasear al Santa Fe y al otro, perder sin objeciones contra el Huila. Pero a los directivos poco les importa el equipo o el resultado, tampoco el hincha; les interesa instantáneamente, la venta del próximo gambeteador de historias que surja de la inagotable cantera de las divisiones menores azucareras.

Los dólares o los euros. Y entonces, aquel que fuera el partido y el clásico más veces jugado en Colombia con 278 versiones oficiales, hoy está postrado, acercándose solamente a uno el derby antioqueño y a tres el capitalino. Ambos cuadros eliminados por equipos de la B en la Copa Colombia. Más vergüenza a cuestas. Ahora el clásico del Cali es contra el Pasto y el del América contra el desabrido Dépor F. C.,  otro equipo más que enrostra los pesares de la región. El Cortuluá, como para variar, también habita la B. Figuras nuevas en otros planteles, no en los de la casa. Tipo Luis Enrique Quiñones en Itagüí o John Valoy en el Nacional. De técnicos mejor ni hablar. En primera división, solo hay un técnico vallecaucano: el irregular Néstor Otero que nunca ha ganado nada importante.

Ni en la selección, ni con sus equipos, ni sus técnicos. Algo pasa con el fútbol vallecaucano que tampoco gana en selecciones juveniles a sus eternos rivales Antioquia y Bogotá. El balompié vallecaucano se estancó y los culpables, siguen apoltronados en mullidas sillas, contando dólares porque el fútbol de la región se volvió simplemente plusvalía. Negocio artero. La gloria se quedó para el recuerdo.

P. D.

-Enorme campaña del Real Cartagena de la mano del técnico risaraldense José Fernando Santa. Tanto en el torneo como en la Copa Colombia, los heroicos en plan grande.

Contacto: wilfridof48@gmail.com

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