Columna LÍDEROtros

La sangre de los héroes

Por Wilfrido Franco García.

Todo el seleccionado colombiano cumplió con creces y dejó una huella histórica en el mundial de Brasil 2014, imposible de borrar.

Pasarán los años y nuevas generaciones siempre recordarán la magnífica presentación de un equipo que solamente el arbitraje artero y la trampa de una organización oscura, pudo frenar. Las cinco grandes figuras que puso Colombia y que decoraron con su maestría, los mejores momentos de un evento entre luces y sombras

De los 23 que llevó José Pékerman al mundial de Brasil, solamente el arquero bogotano Camilo Vargas, no actuó ni un minuto en el orbital.

Los otros 22 jugadores tuvieron tiempo en los terrenos de juego de dejar constancia del histórico paso de un equipo humilde y que regó con su sudor y gambetas, los mejores momentos de la vigésima Copa del Mundo.

Colombia tuvo en los 22 jugadores que actuaron, niveles superlativos de rendimiento y todos a uno, cumplieron con su cometido. Únicamente la “Mano negra” del local y de la FIFA, pudo torcer el camino de un equipo que debió ir más allá de las fronteras de unos cuartos de final. Pagó el precio de los poco perfumados por la historia, para favorecer las estadísticas ganadoras de un equipo local plagado de vergüenzas y limitaciones, que nunca fue más que el nuestro.

Entre los 22 hombres que se batieron como leones en tierras auriverdes, quedaron cinco inolvidables nombres. Los mejores, los héroes, nuestras grandes figuras.

1-James David Rodríguez. (Calificación promedio de 8.50)

Seguramente, como un “contentillo” final, la FIFA le otorgará el premio al “Mejor jugador joven” del mundial. Pero la realidad es que fue el mejor futbolista por lejos, de este mundial. En cinco partidos donde jugó exactamente 400 minutos y marcó seis goles (con un promedio de 1.20 por cotejo), el volante cucuteño, “nacionalizado” en Ibagué y que despuntó en el Envigado F. C., llegó hasta donde lo dejó la organización de la FIFA, pero indudablemente fue el mejor y más grande jugador de la Copa Mundo. Tuvo que ver en once de los doce goles que anotó Colombia en este orbital. También sumó dos pases gol o dos asistencias. El único gol tricolor, donde James no estuvo fue aquel penal marcado por Juan Guillermo Cuadrado ante el Japón, cuando Rodríguez estaba en el banco de alternativas. De resto; en los otros once tantos nacionales, quedó la firma del crack colombiano. Anotó seis y puede aspirar aún al “Botín de Oro” porque tiene dos goles más que otros a los que endiosan y les queman más incienso, pero han jugado menos que James, como Müller, un tal Neymar y un promocionado Messi. Sus lágrimas en el estadio “Castelao” de Fortaleza no son símbolo final de la derrota, sino de la ira y la rabia del despojo, cuando se es mejor y fuerzas externas se hacen cómplices de la injusticia. Todos los rivales que enfrentó fueron vencidos por James: Grecia, Costa de Marfil, Japón, Uruguay y hasta el mediocre Brasil que hoy está en semifinales porque la organización de FIFA así lo quiso. No hubo ningún arquero que pudiera frenarlo. No hubo ningún espacio que no llenara con sus artilugios y sus fantasías. James Rodríguez quedó en la historia nacional como el goleador de nuestros corazones y el hombre que con seis tantos en cinco partidos, fue capaz de derrotar nuestras propias limitaciones y nuestros eternos temores. Por él, sabemos que siempre habrá un colombiano grande, capaz de todo y de más.

2-Juan Guillermo Cuadrado (calificación promedio 7.80)

Estuvo en los cinco juegos de Colombia, marcó un gol y actuó durante 385 minutos. Todavía se busca el hilo para coser tantas cinturas que dejó desechas en los campos brasileños, donde su gambeta escribió una leyenda. Cuadrado es el mismo, al que los uruguayos llaman “Botija”, los mexicanos “Chavo” o los bolivianos “Guatita”. Es el típico “Cara sucia” que derrota los imprevistos. Es el niño de la cuadra que es capaz con sus pies descalzos de evadir hasta el viento, en una gambeta de lujo y por el mero placer de ser el mejor del barrio. Su alegría contagió al grupo. Esa alegría insuflada con brillantes giros de estética y con desparpajos de superación. Alcanzó a marcar un gol de penal ante el arquero Eiji Kawashima de Japón, pero participó en otros como el socio aventajado de un señor crack como lo fue James Rodríguez. Cuando Cuadrado y James hicieron “La tuya y mía” o pared que llaman, se cantó gol. Así fue ante Uruguay en el segundo tramo de la gloria y de la alegría. El muchacho natural de Necoclí y surgido de las entrañas del equipo del pueblo antioqueño, se vistió de gala en un mundial al que le perteneció a su singular gambeta. Todavía hay varios zagueros fracturados buscando al muchachito aquel, que los desairó en la banda izquierda o en carril diestro.

3-Mario Alberto Yepes (calificación promedio 7.60)

No de balde, fue el capitán de esta gloriosa selección. Disputó cuatro encuentros durante 360 minutos y siempre respondió a pesar de las dudas y de aquellos que por su edad, trataron de borrar las epopeyas de uno de los más grandes zagueros centrales que ha brotado en la tierra colombiana. Fue líder y bastión del equipo. Impulsó campañas en campos vedados y en tierras extrañas. Batalló orgulloso, con el distintivo de capitán y frenteó líos o problemas que le anticiparon rivales energúmenos. Volvimos a verlo en la solvencia de sus barridas técnicas al estilo de Miguelito Escobar y en la calidad de su consagración en tantos años de leyenda. Le alcanzó para marcarle un gol al tal Julio César, pero el mediocre pito untado de vergüenza y rila del español Carlos Velasco Carballo, le quitó la gloria que ya le pertenecía. Lo más seguro es que Brasil 2014 fue su primer y único mundial, pero la leyenda perdurará por siempre: Yepes, siempre será nuestro eterno capitán.

4-David Ospina (calificación promedio 7.50)

45 partidos oficiales con la selección y mucho tiempo para llegar a los cien. Estuvo en los cinco juegos del combinado patrio y actuó en 444 minutos, solamente salió un ratico para que Mondragón superará la barrilla impuesta por el camerunés Roger Milla. Entre sus guantes murieron muchos acertijos que plantearon los rivales. Fue figura sobre todo ante el difícil y complicado equipo de Costa de Marfil, que entre los cinco rivales que tuvo la tricolor en el mundial, fue tal vez el mejor y el más peligroso, inclusive por encima del local, marrullero y tramposo. También tuvo férrea voluntad en su espíritu cuando Uruguay lo intentó en el “Maracaná” buscando la epopeya. En cinco partidos, solamente le marcaron cuatro veces: el marfileño Gervinho, el japonés Okazaki, el capitán de los desteñidos brasileños Thiago Silva y el melenudo David Luiz que aceptó un regalito con moño del árbitro (¿o atracador?) español Velasco Carballo, para cobrar una falta inexistente, fueron sus verdugos. Nadie más pudo con Ospina que bajo los maderos y sin cortes aéreos donde todavía tiene que aprender, es uno de los tres mejores arqueros del mundo en la actualidad.

5-Camilo Zúñiga (calificación promedio 7.25)

Camilo no tenía ritmo de competencia. Llegó al mundial cargado de interrogantes. Pero la calidad y la técnica estaban intactas. Desde su condición y su temperamento, se fue construyendo la defensa nacional que en cinco partidos solamente fue perforada cuatro veces. Zúñiga estuvo en cuatro cotejos enteros, durante 360 minutos y empujó siempre. Nunca tuvo términos medios, ni pidió treguas ni rogó por descansos. Fue al frente en la batalla y se lió con gigantes de mayor envergadura, pero de menor condición técnica. Entre los laterales diestros del mundial está entre los tres mejores. Mucha condición, gran empuje, enorme corazón, excelente estado físico y un retorno que agitó nuestros corazones y empujó la gran presentación colombiana en tierras brasileñas. Ni en los entreveros con desobligantes tretas de los rivales, se le vio temer. Fue de frente siempre y cumplió su cometido.

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